Decenas de barcas mantienen el folio oficial de chalanas que ya no existen
26 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Xosé Xoán Bermúdez Tajes es el patrón mayor de Camelle. Heredó la gamela de su padre. En teoría sigue con ella, pero lo único que comparten aquella barca y la que lo lleva a los bancos percebeiros es el nombre.
Según la documentación, la Dos cuñados entró en servicio en 1966, es de madera, mide 4,20 metros de eslora y lleva un motor de cuatro caballos. La realidad es que Dos cuñados ha habido y hay varias. La que va al mar es del 2007, tiene casi seis metros de longitud, fue realizada en fibra con doble casco y el fuera borda tiene una potencia de 60 caballos.
La cuestión es que Xosé Xoán no podría ir al percebe en la embarcación que le dejó su progenitor y que le cedieron su madre y sus siete hermanos. Para hacer su trabajo necesita la lancha que es hoy. Ese no es el problema. La dificultad radica en que no está claro el modo en que Bermúdez podrá continuar con su trabajo. Hoy la Xunta informará a los presidentes de las federaciones de cofradías sobre cómo podrán legalizarse las embarcaciones irregulares y cuáles son casos perdidos.
Este proceso se ha abierto ya varias veces, pero ha tenido que abandonarse porque la complicación es tal que decenas de mariscadores podrían quedarse sin medio de vida.
Xosé Xoán Bermúdez no entiende cómo la Administración puede obligarle a ir al mar en unas condiciones que no son las adecuadas. Está convencido de que podrá solucionar el tema del material e incluso la diferencia de medidas, comprando tonelaje, pero lo que no tiene nada claro es que pueda sacar adelante la enorme diferencia de caballaje.
Algo natural
Para Xosé Xoán, igual que para otros muchos mariscadores, el cambio de embarcación fue algo natural, sin intención de engañar. Recuerda que ni su padre usaba ya la barca de madera y se enorgullece de que fuera el primero que trajo la fibra a Camelle. Después, él mismo cambió varias veces de lancha, pero hasta que la Xunta tomó cartas en el asunto, hace más de cinco años, nunca se le ocurrió que pudiera haber problemas.
Xosé Xoán Bermúdez considera inconcebible todos los problemas y dificultades con los que se están encontrando los mariscadores y armadores a causa de las irregularidades en la documentación. Asegura que ya hay suficiente paro como para que se pongan más obstáculos a un sector que está sirviendo de refugio a muchos desempleados.
Sin embargo, más que la cuestión laboral le llama la atención la seguridad. No comprende por qué no podía pasar a una embarcación en la que tiene muchos menos riesgos.
Deberían mirar
Considera el patrón mayor que «terían que mirar polo sector e obrigar a ter doble casco e un motor axeitado para o traballo». Señala que los percebeiros necesitarían unos 90 caballos, aunque con 60 «deféndeste no mar». Además explica que en el caso del percebe «a potencia non é a que fai o esforzo da pesca como pasa co arrastre. Solo é para escapar do mar».