Ayer se cumplió el décimo aniversario del hundimiento del pesquero y la pérdida de las vidas de sus cinco marineros en las inmediaciones del coído de Cuño-Muxía
21 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Luis Cousillas Cousillas es el patrón del Cacharulo y el único miembro de la familia Cousillas Devesa que trabaja en el mar. Su tío Eduardo Cousillas Devesa, de 49 años, y su primo Eduardo Cousillas Villar, de 17 años, se ahogaron el 21 de marzo del 2000, en el Coído de Cuño, en Touriñán, en el naufragio del Panchito . Con ellos se fueron también José Manuel Fariña Lema, Pedro Fariña Cundíns y Germán Suena Fondo, cuyo cadáver no llegó a aparecer.
Los Cousillas Devesa eran ocho hermanos, cada uno con un barco y varios hijos. Solo uno sigue ligado al mar.
Por lo demás, poco han cambiado las cosas. En cuatro casas de Laxe faltan cinco hombres, pero en los puertos de la Costa da Morte no queda más remedio que sobreponerse a la adversidad. Mari Carmen, la viuda de Eduardo y madre del jovencísimo Cousillas Villar, es abuela. Vive con sus dos hijas y los nietos le alegran la vida.
Germán Suena Fondo, que se fue con 35 años, fue dado por muerto en el año 2006. Tuvo que hacer los trámites su hermano Joaquín, que es el único miembro de la familia que queda. Su padre, que sufrió un infarto cuando conoció el accidente, ya ha fallecido.
Los cuatro hijos de Pedro Fariña Cundíns han crecido. El tenía 36 años cuando los dejó. Su esposa tuvo que buscar trabajo para mantener a las dos parejas de gemelos y ha sido capaz de salir adelante. Pedro, cuyo cuerpo fue encontrado en el fondo del Coído de Cuño, por el buzo Manuel Tajes, el rubio de Camelle, era de Santiago.
El otro tripulante era José Manuel Lema Fariña. Tenía 53 años y no le quedaba mucho tiempo para jubilarse. Llevaba más de treinta años trabajando con Eduardo Cousillas. Estaba casado y tenía una hija.
Patrón mayor
Evaristo Cousillas, que era patrón mayor de Laxe en el momento de la tragedia y hermano y tío y de dos de los fallecidos, señala que en la memoria colectiva de Laxe ya quedado indeleble la memoria de la tragedia. Recuerda que no solo perdió a un hermano sino a un amigo «co que salía as fins de semana».
Considera que el hundimiento del Panchito no ha cambiado demasiado las cosas. Esta convencido de que siempre habrá fallos, tanto en las máquinas como en las personas. En este sentido señala que, en general «os mariñeiros confiámonos moito. Sempre parece que non nos ten que tocar a nos». Sus hijos y sus sobrinos encontraron trabajos en tierra y nada han querido saber del mar. Solo Luis y Eduardo mostraron interés. El primero navega por Atlántico en busca de merluza y el segundo yace en el cementerio de Laxe. Hoy tendría 27 años.
A pesar de su juventud, Eduardo, el único hijo varón de María del Carmen Villar y Eduardo Cousillas, tenía claro que le gustaba el mar. Se enroló por primera vez con 14 anos, como ocurría antes en la Costa da Morte. Su pasión por la pesca era tal que no acabó la EGB.
El hundimiento del Panchito se produjo en un año que fue especialmente duro en el mar. En los primeros meses del 2000 un total de 20 gallegos perdieron la vida en el mar.
La Costa da Morte fue una de las zonas más afectadas. El 14 de febrero Juan Bautista Abuelo Marcote, de Fisterra, y José Manuel Santos Amarelle, de Corme, quedaron atrapados en el Zafir , un buque que se hundió en las costas de Italia después de colisionar con otro mercante. Sus cuerpos no pudieron ser recuperados.
A principios de marzo, el día 6, los hermanos José y Manuel Torreira Cerviño, residentes en Coristanco y Carballo, respectivamente, se encontraban practicando la pesca deportiva en la punta de Laxe cuando una ola se los llevó. El cuerpo del segundo nunca fue encontrado.
Después de la tragedia del Panchito , la Costa da Morte ha sido escenario de otros casos similares. El naufragio más mediático fue el ocurrido cuatro años después. El O Bahía se fue a pique frente a las islas Sisargas. Ahí las cosas realmente cambiaron para las familias. Incluso acudió a Corme la ministra de Agricultura y se ofreció asistencia psicológica a los parientes de los fallecidos. Nunca se había producido un despliegue semejante.
Los fallecidos en el accidente del Panchito tuvieron que conformarse con un entierra al que asistieron el conselleiro de Pesca, el presidente de la Diputación y el alcalde. Estuvieron acompañándolos todo el pueblo de Laxe y marineros llegados de toda la Costa da Morte. También les rindieron sentido homenaje los protagonistas de la serie Mareas Vivas que por entonces se rodaba en un Laxe que se había convertido en un famosísimo Portozás .
Laxe ya había sido escenario de una tragedia parecida quince años antes, demasiados naufragios para un pueblo tan pequeño.
Sucedió el 6 de octubre de 1989. El Nuevo Nautilus se llevó la vida de cuatro hombres y un muchacho de solo 15 años. El recuerdo de aquel desastre sigue indeleble también en la memoria de los vecinos de Laxe.
Entonces, el naufragio se conoció con mucho retraso, cuando la mujer del patrón dio la voz de alarma. Buscaron durante un mes en vano.
En el caso del Panchito , también se conoció tarde la noticia. El accidente se investigó porque la radiobaliza no emitió las señales de socorro y fue un barco de la zona el que dio el aviso al encontrase con los restos del naufragio. Como ocurrió posteriormente con otros barcos de la misma eslora, de unos 16 metros, se cree que el pesquero volcó por un golpe de mar.
La repetición de este tipo de accidentes ha provocado que se incrementen las demandas de estabilidad y que los patrones se vean obligados a pasar más controles que antes. A pesar de ello, el mar sigue siendo imprevisible, sobre todo en la Costa da Morte.