Desde hace algo más de diez años, diversos proyectos de construcción de campos de golf en la Costa da Morte, públicos y privados, no han acabado de arrancar. A veces, porque los anuncios fueron un tanto temerarios o sin base sólida. Y, en los últimos tiempos, porque la crisis (que ha afectado a las empresas promotoras y a un mercado potencial de estos recintos) ha puesto coto a las iniciativas que sí tenían visos de salir adelante.
Uno de los casos más llamativos fue el de Cee. No una vez, sino dos, se anunció como viable. Hasta visitó la zona prevista (en lo alto de la parroquia de Brens), en varias ocasiones, la que era presidenta de la Federación Española de la especialidad. Y todo parecía encarrilado, ya que una sociedad levantina adquirió dos millones de metros cuadrados de terreno.
La presidenta federativa también había estado en Carballo, donde el anterior ejecutivo tripartito sopesaba impulsar uno de estos campos.
En Camariñas, el anterior alcalde, Bautista Santos, desechó la idea de una promotora de construir uno en Brañas Verdes, ligado a Aldea Madeira, ya que llevaba aparejada la urbanización del entorno, y no estaba de acuerdo.
En Zas se habló en su momento de un campo en Romelle; en Nantón-Cabana, de otro, y en 1999, la Diputación puso en marcha un plan provincial que afectaba a varios municipios de la zona, pero no hubo nada. En Cerceda es posible que sí haya algo al lado del futuro lago de Limeisa, pero va tan lento como su llenado.