Un atropello sin resolver

La Voz Á. P.

CARBALLO

Tres meses después del accidente en el que resultó herido un popular marino de Laxe, la autoría del suceso sigue sin aclararse

07 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Probablemente pocas personas reconocerán el nombre de Francisco Manuel Toja Vázquez y, por lo tanto, no se preguntarán por qué ya no se le ve por los numerosos lugares de la comarca que solía frecuentar. Sin embargo, si se hace mención a Chuco, o Chuquiño, serán muchos los vecinos de Laxe y de algunas localidades próximas a los que se les vendrá a la cabeza la imagen de una persona muy conocida en la zona, pero que desde hace tres meses permanece recluida en su casa tras ser víctima de un atropello, que está aún sin esclarecer.

Y es que fue tal día como hoy del mes de noviembre cuando Francisco Manuel Toja -o Chuco, como es popularmente conocido- se dejó ver por última vez en algún local público de la zona, alguna fiesta o verbena o por el margen de una carretera haciendo camino, si algún conductor comprensivo no lo remediaba y le hacía un hueco en su vehículo.

Ese día, Chuco se desplazó hasta el restaurante Aldeola, en Cerqueda, para tratar de asistir a la actuación de Pili Pampín, y ya de madrugada, de nuevo en la carretera y a pie por el margen de la vía de Carballo a Malpica, fue alcanzado por un vehículo que se dio a la fuga dejando tras de sí al caminante herido y un retrovisor roto como prueba del suceso.

Otro conductor que pasó por el lugar poco después fue quien lo encontró en el arcén y el que, probablemente, evitó que «morrese alí mesmo só e de noite», según relató ayer su hermano, Eugenio Toja, tras denunciar que la investigación para localizar al responsable del suceso aún no ha dado ningún fruto.

Chuco, que suma ya 63 años a sus espaldas y conoce los rigores de la vida en el mar, aunque hace ya tiempo que cambió el trabajo por los paseos de aquí a allá, estuvo algo más de un mes en el hospital y, desde entonces hasta hoy, está en su casa recuperándose de la fractura abierta de tibia y peroné, que a punto estuvo de costarle la pierna. «Agora está ben de ánimo, pero ao principio pasouno mal», explica su hermano, que mientras tanto, ha tratado de encontrar al responsable del suceso acudiendo a las autoridades y realizando sus propias pesquisas.

Eugenio Toja se mostró ayer muy contrariado por la actitud de la Guardia Civil y señaló que los agentes no han hecho demasiados esfuerzos por aclarar el suceso. Así, aseguró que no visitaron, como sí hizo él, los talleres de la zona en busca de algún vehículo que hubiese acudido a reparar un retrovisor, y dijo que han tardado varios meses en identificar el modelo del turismo con el que fue atropellado su hermano. «Primeiro me dixeron que era un Peugeot 505; un mes despois, que era un 306, e agora, que un 205», narró con enfado y con la determinación de no cesar en su búsqueda. «O que lle fixeron o meu irmán non se lle fai a ninguén. ¿Como se pode atropelar a unha persoa e deixala alí para que morra», se preguntó, como también hacen todas las personas que conocen a este popular vecino de la zona.