El alcalde de Carballo celebró ayer la boda número 50 del 2009, un año en el que se batió el récord de casamientos por lo civil
31 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«No lo creo todavía /estás llegando a mi lado / y la noche es un puñado / de estrellas y de alegría». Así comienza el poema de Mario Benedetti con el que el alcalde de Carballo, Evencio Ferrero, concluyó la boda que ayer celebró en el salón de plenos del Concello. La número 50 y la última del 2009, un año en el que se ha batido el récord de casamientos por lo civil, adelantando incluso a los enlaces celebrados en la parroquia de San Xoán Bautista.
La de ayer fue una ceremonia corta en la que los novios permitieron realizar fotografías, pero, por motivos familiares, prefirieron mantenerse en el anonimato. Fue una boda sencilla, con los contrayentes vestidos de calle, sin alardes de bodorrio , y ante la presencia de dos únicos testigos, casi tan nerviosos como la pareja protagonista. En total, apenas diez minutos en los que los ya recién casados permanecieron cogidos de la mano. Solo se separaron en el momento de ponerse los anillos, un rito que en este tipo de actos no es obligatorio, y para, tras la indicación del alcalde, sellar la jornada con un cariñoso beso al que le siguieron los versos de Benedetti y el deseo de Evencio Ferrero de que «a felicidade se instale no voso fogar e nos vosos corazóns». El alcalde, recordando a Joaquín Sabina, también pidió que «todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel».
Minutos antes, la parte más «seria» del casamiento, en la que el regidor leyó los artículos 66, 67 y 68 del Código Civil, referentes a los derechos y obligaciones de los contrayentes. Lo hizo, como es habitual en las bodas que se celebran en el Concello de Carballo, luciendo al cuello la medalla de plata del Ayuntamiento, una distinción que solo utiliza en este tipo de actos y en el San Xoán. Y sobre la mesa, junto a los libros de poemas de Benedetti, Pablo Neruda y Avilés de Taramancos, el bastón de mando, testigo mudo de un enlace que el regidor deseó «para toda a vida».
La de ayer fue una ceremonia sencilla, pero Evencio Ferrero también ha celebrado bodas por todo lo alto, «con máis de 200 invitados», música, flores y los contrayentes y asistentes vestidos de punta en blanco. Enlaces en los que tampoco faltaron los coches de época ni el arroz a la entrada de la casa consistorial. De momento, en el Concello carballés no hay límites. Ni precio. Las bodas son gratuitas, aunque en ocasiones, como en los días en los que ha llegado a casar a cuatro parejas, hay que limitar el tiempo. Ferrero tampoco casa los domingos, porque ese, el día del Señor, queda para la Iglesia.
De momento, el regidor carballés es el más casamentero de la Costa da Morte, pero no tiene inconveniente en delegar en los concejales que lo deseen. Incluso los de la oposición casan, porque en estas ceremonias lo más importante es el deseo de los contrayentes. Para que el día sea inolvidable y, si es el caso, que coman perdices.