Victoria y Nyango. Estos son los nombres de los dos barcos que acaban de ser construidos en el municipio bergantiñán de Cabana y que en fechas muy próximas surcarán las aguas de Camerún para enseñar a la población local sendas artes pesqueras: el cerco y el arrastre.
Un programa de cooperación entre los gobiernos español y camerunés financiado por el Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) ha hecho posible este proyecto, llevado a cabo por la empresa Makiber (una filial de la constructora ACS), y en el que ha colaborado el astillero cabanés Roseva ocupándose de la construcción de estas dos embarcaciones gemelas (de 14,4 metros de eslora y casco de acero), pero equipadas con distintas mecánicas y aparejos.
A bordo de ellas, los doscientos alumnos del Instituto de Arte y Oficios Náuticos y de la Pesca, que acaba de ser construido en el marco del mismo proyecto en Limbe (una ciudad costera situada en el suroeste del país), podrán llevar a la práctica la formación teórica que recibirán en el centro. Y lo harán en dos embarcaciones que han sido pensadas expresamente para esta finalidad. «Son barcos que seguen a nosa liña de construción habitual, pero que adaptamos ao seu uso por parte dunha escola de pesca. Son máis pequenos cos que se empregan aquí», explica Manuel Romero, uno de los responsables del astillero Roseva.
A la espera de un mercante
Tanto el Victoria, un cerquero polivalente, como el Nyango, un arrastrero tangonero, están finalizados ya y, tras pasar las pertinentes pruebas de navegación, esperan fondeados en el puerto de Laxe a que Makiber los reciba y los envíe a Camerún. Los planes de la empresa es que naveguen por sus propios medios hasta la dársena de A Coruña para allí ser embarcados en un carguero de grandes dimensiones que los transportará hasta el país africano. Esto ocurrirá, previsiblemente, en las próximas semanas.
Su construcción ha supuesto la principal carga de trabajo para Roseva durante el 2009. En el astillero, fundado a finales de los años 50 por Eugenio Romero Paredes y que adquirió su denominación actual en los 80 fruto de la fusión de sus apellidos y Varela, trabajan de forma estable una decena de personas, aunque en épocas de más demanda se amplía la plantilla para poder atender todos los pedidos.
Gran parte de la flota de Muxía ha salido de sus instalaciones, aunque la crisis del sector pesquero los ha obligado a diversificar mercados y clientes abriéndose al exterior y a otros sectores, como la acuicultura.
El coordinador de todo el proyecto por parte de Makiber, Tomás Sánchez, explicó ayer que su compañía, con sede en Madrid al igual que su matriz, optó por encargar la construcción a Roseva, porque «tras contactar con diversos astilleros de distintos puntos de España, consideramos que su propuesta era la mejor».
Desde Cabana, Manuel Romero, apuntó asimismo que, aunque su interlocutor en todo el proceso ha sido esa empresa, espera que las nuevas embarcaciones se ajusten a las necesidades del nuevo instituto, que será gestionado por el Gobierno de Camerún y en el que tanto los alumnos como el profesorado estarán integrados por población local.