El cambio en la normativa eléctrica impuesta por el Ministerio de Industria ha provocado más problemas que efectos positivos en la Costa da Morte, aunque se espera que la situación se normalice dentro de unos meses. La comercializadora CHenergía, de Hidroeléctrica de Laracha, ha sido incapaz de hacer frente a la avalancha de clientes, más de medio millón, y ha tenido problemas informáticos que ha provocado que a sus clientes, unos 25.000 en la Costa da Morte, no les hayan llegado los recibos desde que se produjo el cambio de sistema, el pasado 1 de julio. La responsable de la empresa, Eva Martínez, señaló que las quejas de los clientes tienen fundamento y pidió disculpas por los problemas con los que se han encontrado. Explicó que el único recibido que viene con retraso es el correspondiente a los meses de julio y agosto, puesto que el de septiembre y octubre aún está en fecha. Esta empresa pasará las cuentas cada dos meses, con lecturas de contador y no con estimaciones, señaló ayer Eva Martínez. Para ponerse al día, CHenergía, que calcula mandar las facturas del verano a finales de este mes, enviará tres primeros recibos, de julio a diciembre, con un solo mes de diferencia y cuentan con que en enero ya puedan trabajar con normalidad. En todos los casos, lo reflejado en la cuenta de cada cliente será el gasto exacto realizado. El caso de CH energía no es el único. Decenas de clientes de Gas Natural-Fenosa esperan también sus facturas. En este caso parece que fueron emitidas por la compañía, pero ha habido problemas y no han llegado a los bancos, donde estaban domiciliados. Así, a algunas casas han empezado a llegar avisos de corte de suministro por impago, aunque ni al usuario ni al entidad financiera le consta la existencia de recibo. A la mayor parte de los afectados se le acumulan entre uno y dos meses de retraso. El problema es que en algunas casas que son segundas residencias y no están habitadas realmente puede haber un corte de suministro por impago. Una tercera variante de inconvenientes, aunque mucho más graves son los que afectan a personas que se han cambiado de compañía. Algunas no han firmado aún la petición de acceso a la suministradora, por lo que el cliente no tiene quien le facture, para lo que no hay fecha de resolución.