A la espera de una lonja comarcal para reducir costes a los armadores de la zona

La Voz

CARBALLO

En un contexto de reducción de precios en las lonjas, muchos armadores optan por buscar rulas en las que el número de compradores permita que las cotizaciones sean más elevadas. Los que se quedan para vender su pescado y su marisco en la Costa da Morte corren el riesgo de tener que liquidar sus capturas por lo que ofrezcan uno o dos compradores. Así, en muchas lonjas ya no se subasta y en otras, solo determinadas especies. Las dos que muestran un mayor nivel de actividad son las de Fisterra y Malpica. En el caso del percebe, los mariscadores de Corme lo llevan a A Coruña o a Malpica. Los de Fisterra tampoco lo venden en la localidad. Lo que pesca la flota de Camelle tampoco se queda, por ahora, en casa. Los barcos de cerco lo subastan en Camariñas o lo transportan hasta Malpica e incluso a A Coruña. Tampoco en Muxía la lonja sirve para subastar, salvo en contadas ocasiones. Así, los costes de producción no se quedan solo en los gastos del barco. Los profesionales del mar tienen también gastos derivados del transporte por tierra. Son muchos los que esperan que el GAC de la Costa da Morte logre sacar adelante el proyecto de instalación de una lonja comarcal. Esa sería una solución, explica el patrón mayor de Camelle, José Juan Bermúdez, para lograr una mayor rentabilidad en los productos locales sin tener que desplazarse fuera de la Costa da Morte. La lonja comarcal atraería a más compradores y la competencia entre ellos ofrecería mejores precios a un producto que los necesita.