Una «karavan» junto al Mar de Fóra

CARBALLO

Desde hace un mes, los inquilinos de una jaima que creen que otro mundo es posible reciben a peregrinos y fisterráns

26 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La jaima (tienda amplia que recuerda a las circenses o a las de los desiertos) instalada en Mar de Fóra-Fisterra, en una ubicación privilegiada sobre la playa y ante las puestas de sol, sorprende a visitantes y vecinos. Allí está desde hace un mes y hasta el 31, dispuesta a acoger a cuantas personas quieran darse una vuelta para curiosear, preguntar, aprender o participar en alguna de sus actividades: talleres, charlas, proyecciones de cine alternativo, tomarse un té (nada de alcohol), conciertos de cuencos tibetanos, conversaciones y debates sobre temas que, llanamente, pueden catalogarse de alternativos. Desde la llamada permacultura hasta la bioconstrucción, por citar dos.

Para profundizar en lo teórico de sus propuestas (en lo práctico hay que dejarse llevar hasta allí, y además no hay pérdida), la página web (www.karavan.tk) permite hacerse una idea: «La Karavan es un proyecto de comunidad itinerante que ofrece todo tipo de servicios en torno a la educación y a la divulgación de temas como los que nos preocupan y nos ocupan, a través de un formato lúdico y circense que conjuga ciencia, magia y espiritualidad. Además de diseñar espectáculos propios con fines pedagógicos, la Karavan suele detenerse en ciertas localidades a dar talleres, cursos, charlas de temas como permacultura, biodinámica, bioconstrucción, tecnologías apropiadas, la memoria del agua, alimentación integrada y dispone de una kantina y tetería ambulante». Le falta añadir que hasta los que no comulgan en absoluto con sus postulados (hay algunos que necesitan una actitud de pleno convencimiento) pueden debatir sobre ello en un clima que podría definirse de plena armonía.

Sin ánimo de personalizar, la voz principal la lleva Gregorio Iturregui, licenciado en Filosofía y Letras, con mucha experiencia divulgadora, impulsor de congresos sobre la ecología de agua, ex vicepresidente de la Fundación Vicente Ferrer, jovial y educado. Con él, otras seis personas de lo más variopinto, con aspiraciones de ser 22. Y así desde hace tres años, siguiendo más o menos la líneas del Camino de Santiago, parando de vez en cuando en lugares de interés (el reto del año hay que trabajar para sufragar los gastos) y hablando con la gente. Que, hay que reconocerlo, se enfrentan a estas propuestas con algunas reticencias (¿prejuicios?), aunque Gregorio, al que todos llaman Goio, asegura que eso realmente no es así y que son sorprendentes, por los positivas, las reacciones de la gente. «No tenemos afán de ser maestros de nada. Esta es una cuestión de enriquecimiento personal», explica.