De rositas

La Voz

CARBALLO

Los sabotajes a la depuradora de Fisterra empiezan a sonar a cachondeo: el que se traen los vándalos con la empresa que gestiona la instalación, con el Ayuntamiento y la Xunta -que promovieron su construcción-, con los vecinos que utilizan el servicio y con el medio ambiente. Demasiados damnificados como para que los responsables se vayan de rositas.