Profesor en Alcalá de Henares, miembro de la directiva del Real Madrid y abogado, el ceense Otero Lastres presentará en su tierra el martes su novela «La niña de gris»
09 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.José Manuel Otero Lastres (Cee, 1947) ejerce la abogacía, es catedrático en la Universidad de Alcalá de Henares, forma parte de la directiva del Real Madrid, escribe en La Voz y tiene publicados varios libros. El último, su primera novela, La niña de gris , lo presentará en la Feira do Libro de Cee el martes. Cuando se le pregunta de dónde saca tiempo para todo lo que hace cuenta con su voz tranquila y su tono humilde que todo es cosa de organizarse bien y de concentrarse en lo que se está haciendo.
-¿Cómo un niño de Cee llega tan lejos como usted?
-Mi madre y mis abuelos eran de Cee. Yo viví poco tiempo allí, pero de niño regresábamos muchas veces por A Xunqueira. Cuando murieron mis abuelos dejamos de ir. De niño viví en Ferrol. Mi padre era registrador de la propiedad en Pontedeume. Murió cuando yo era muy pequeño. Más tarde, mi madre se casó de nuevo con un notario de A Coruña y nos fuimos a vivir allí.
-Así que la abogacía le viene de familia.
-Al ser hijo de registrador y nieto de notario, mi destino parecía el de ser opositor, pero en la universidad me tiraba mucho la investigación, en parte gracias a un profesor extraordinario, Alfonso Fernández Nóvoa. Con la universidad tengo una deuda que jamás podré pagar. Te enseña a ser crítico, a estructurar el pensamiento, a aprender idiomas, a escribir. De hecho, aprendí a escribir para hacerlo en derecho mercantil.
-¿Dónde empezó su carrera como profesor?
-Empecé en Santiago, y mi primera clase la di a los 22 años. Allí hice mi tesis doctoral, completando estudios en Alemania, y en Santiago gané la plaza.
-Pero después abandonaría Galicia.
-Tengo una gran tendencia a la vagancia. Huyendo de ella me fui a la Universidad de León, donde estaba todo por hacer. A los seis años, cuando vi que empezaba a tener una vida cómoda, me fui a Madrid. Sabía que allí ya no podría acomodarme. La universidad te permite acomodarte si no eres muy exigente contigo mismo. En Madrid, además, me metí en el mundo de la abogacía para tener una visión mucho más completa del derecho mercantil.
-Además de la universidad, su otra pasión es el fútbol.
-No sé por qué, yo, que no tenía padre, amaba el fútbol. En Ferrol fui una vez con unos familiares a ver al Racing, siendo muy pequeño, y me encantó. Cuando estaba en Santiago iba todos los fines de semana a ver a aquel Dépor del ascenso a A Coruña.
-¿Cuál es el camino para llegar del amor al fútbol a la directiva del Real Madrid?
-Entré en la época de Ramón Mendoza. Después seguí con Florentino y ahora que ha vuelto tuve la suerte de que me volviera a llamar.
-¿Qué se hace en una directiva de un gran equipo?
-Es como un consejo de administración de una empresa. Se llevan las cuentas, se prepara el plan estratégico y se traza el rumbo económico y social de la entidad.
-La pasada temporada lo pasaría mal.
-Llegamos a ganar hasta 17 partidos seguidos. Lo pasé mal, pero, más que en lo deportivo, lo que me desazonaba era la marcha del Madrid, con la sociedad judicializada y con problemas.
-¿Y no le dio un poco de miedo cuando escuchó las cifras que se manejaban para ciertos fichajes?
-Florentino potencia extraordinariamente la marca Real Madrid. Tiene un modelo en el que los patrocinadores, para hacerse conocidos, se asocian al Real Madrid, y eso se paga. Esta vez no está la ayuda de la ciudad deportiva, se hará más a largo plazo, pero yo confío mucho en Florentino, es el empresario más importante que tenemos en España, muy inteligente y muy capaz. Con estos compañeros es fácil ir.
-Ahora falta empezar a ganar partidos.
-Los primeros partidos los ganaremos con acciones puntuales de solistas. Con ese violinista que es Cacá, con el pianista de Cristiano Ronaldo. Poco a poco se irá conjuntando la orquesta y al final tendremos una gran sinfónica.
-Si el Barcelona no pone reparos.
-El Chelsea nos anunció un poco cómo jugar al Barcelona. Ellos tienen ahora una especie de indigestión de pasteles, y nosotros tenemos hambre.
-Volviendo a la universidad. Usted dio clases a Zapatero y a Rajoy. ¿Cuántas veces le han preguntado por eso?
-En cada entrevista.
-¿Le importa que volvamos otra vez sobre el mismo tema?
-Para nada. Para mí es una satisfacción haber tenido a esos dos alumnos. Tuve otros brillantísimos. A Rajoy le dije el otro día que si ganaba las elecciones entonces yo pasaría a haber sido profesor de dos presidentes.
-¿Qué tal eran como estudiantes?
-Zapatero era cumplidor y un enamorado de la política. Le di sobresaliente. Yo era decano y el representante de los estudiantes. Al acabar la carrera coincidimos unos años, yo como catedrático y él como profesor ayudante. A Mariano Rajoy le di clase entre 1975 y 1977, con él tuve menos relación, más de profesor a alumnos. Siempre iba a clase y siempre participaba, era de los buenísimos alumnos.
-¿También le dio un sobresaliente?
-No, matrícula de honor.
-¿Sabe que de Cee y su entorno salieron otros grandes juristas como Francisco Caamaño o Manuel Martín?
-Con Manuel Martín jugué en el equipo de derecho. Él era lateral izquierdo y yo número 8. Y alguna vez me comprometí a llevar al Madrid C a Muxía. Este año no lo conseguí. Llevaré dos camisetas firmadas por Cacá y por Cristiano Ronaldo para el Unión Club Cee, del que soy socio, para que las sorteen y saquen una ayuda con lo que ganen.
-Aunque lleva años fuera, ¿sigue manteniendo el vínculo con la Costa da Morte?
-El lugar donde se nace es más importante de lo que uno cree. Para mí fue una gran emoción que me llamaran para leer el pregón. En él voy a hablar de mis relaciones con Cee y leeré varios pasajes de mis escritos en los que aparece mi localidad, y explicaré por qué ha significado tanto en mi vida.
-Y lo de escribir, ¿de dónde le vino?
-Un día me presenté al concurso internacional de cuentos Sara Navarro y me dieron un premio. Me sorprendió y me motivó. En el 2000 empecé a escribir en La Voz de Galicia y publiqué el libro de cuentos Las nubes pueden ser gemelas . Pero yo siempre quise escribir una novela. Hace tres años, en Mera (donde veranea), empecé a escribirla. La publiqué este verano y está teniendo muchísimo éxito. En La niña de gris doy un poco mi visión sobre el amor y la amistad. Yo escribo para decir lo que pienso. Otra cosa es que la gente lo comparta o no.