Faltan pocas horas para que arranque el verano y la Costa da Morte ya empieza a transformarse. El calor comienza a apretar y las camisetas de tirantes, aunque de forma tímida, se empiezan a ver por las calles. El mes de junio es tiempo de disfrutar de la luz, porque otra cosa no, pero los días son largos. Y tan largos son que da tiempo a hacer de todo. Así es como está aprovechando el tiempo una delegación formada por 35 personas de la Fundación Curros Enríquez de Celanova (Ourense) que se encuentran de ruta por la comarca. Bajo la experta batuta de Javier Couto, técnico de turismo del Concello de Ponteceso, no están dejando títere con cabeza: Monte Branco, la Pedra da Serpe en Corme, O Roncudo son solo algunos de los rincones del municipio que han recorrido. Como no podía ser de otra manera la visita a la Fundación Eduardo Pondal era obligada, no solo por su riqueza cultural y patrimonial, sino por la relación entre los dos poetas padres de las entidades. Que disfruten del viaje y que vuelvan pronto. Y aprovecho la ocasión para dar la bienvenida al grupo de 70 vecinos de la localidad coruñesa de Cambre que hoy estarán en Ponteceso. Unos que vienen y otros que se van. Regueifeiros. Cerqueda será escenario de un nuevo intento por recuperar las regueifas en la comarca. El próximo 27 de junio la asociación Monte d'Arxa, que preside el incombustible Xosé Manuel Varela Varela, pondrá la parroquia patas arriba y lo hará gracias a la presencia de dos pesos pesados de este arte como son Suso y Antonio de Xornes, dicen que son los más jóvenes de Bergantiños, supongo que el piropo les encantará a estos dos protagonistas. No serán los únicos que se suban al escenario del prado del Muíño da Braña, con ellos estarán Fol de Veneno y Trastes de Cances, que serán los encargados de amenizar la sobremesa. Con ironía, o sin ella, explica el amigo Xosé Manuel que a las doce de la noche habrá un sorteo «dun TDT para que polo menos unha casa de Cerqueda non sufra as malas consecuencias do vindeiro apagón analóxico». Ahí queda eso, que cada uno piense lo que quiera.
Y eso de que llega el verano lo saben bien los carballeses que han visto como en los últimos días la localidad se ha visto invadida de pequeñas caravanas. Las fiestas del San Xoán están a la vuelta de la esquina, y los vecinos esperan con ansiedad su llegada. Entre los símbolos visibles de esta transformación se encuentra desde hace unos días ya aparcada en la plaza del Concello la Tómbola El Cubo, «la más tocona», un clásico de las celebraciones carballesas y que ya forma parte de la historia de la capital de Bergantiños. Su dueño, Miro Fernández, recuerda que la primera vez que vinieron a la localidad (era un niño pues se trata de un negocio familiar) lo que repartían, en vez de regalos, eran jamones. Su cara también muestra la llegada del calor.