Xusto y Pura tomaron las riendas del Mesón do Pulpo la noche antes de volver a Inglaterra, hace ya 33 años. Hoy siguen al pie del cañón junto con sus hijos
14 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La vida laboral del ribeirense Xusto Brión ha estado siempre ligada a la hostelería. Fue cocinero en numerosos barcos pesqueros y en 1971, recién casado con la carballesa Pura Rama, emigró a Inglaterra, donde junto con su esposa empezó a trabajar en el Stratton House Hotel, en Cirencester, una preciosa localidad del condado de Gloucestershire, a 150 kilómetros al oeste de Londres. Allí nació su hijo Carlos, el mayor, y allí eran, asegura Pura, «moi felices». Tanto que jamás se les pasó por la cabeza volver a Galicia de forma definitiva, pero el destino, sin embargo, había escrito otras líneas para la familia Brión Rama.
En el verano de 1976, como siempre que podían, volvieron a Carballo para disfrutar de sus vacaciones y cuando ya tenían las maletas hechas, justo la noche antes de regresar a Inglaterra, tomaron una decisión que ha marcado sus vidas hasta hoy. «Estabamos listos para volver a Cirencester, pero a noite antes, case sen pensalo, nós e a miña irmán collemos o traspaso do Mesón do Pulpo, que daquela estaba pechado, pero que o inauguraran dous anos antes», recuerda Pura.
«Ao principio chamábase Mesón do Pulpo As Lareiras, pero nós acortámoslle un pouco o nome e engadimos o de restaurante», añade Xusto, quien no solo modificó la denominación del establecimiento, sino también la carta, a la que poco a poco han ido añadiendo especialidades que se conocen mucho más allá de Carballo. «Os nosos pratos estrela son o arroz con bogavante, fideos con ameixas, e polbo con ameixas», dice con orgullo. «É a mellor comida caseira», apunta Pura.
Ampliación
Durante doce años compartieron la gestión del restaurante con la hermana de Pura, pero a finales de los ochenta el matrimonio Brión Rama siguió con el negocio en solitario, que ampliaron en 1990. «Agora temos sitio para banquetes de ata cen persoas», cuenta Xusto, encargado de los fogones, junto con su esposa. Y entre las mesas, atendiendo a los clientes, el mayor de sus tres hijos, Carlos. Raquel, que como sus hermanos ha ayudado desde niña en el establecimiento familiar, echa una mano siempre que hace falta -«sobre todo as fins de semana»- y David, que se formó como jefe de cocina y jefe de restaurante, ha continuado en el negocio de la hostelería por su cuenta y el pasado mes septiembre abrió, junto con un socio, Dolce&Café, frente a la piscina Bergantiños. «Pero se fai falta que bote unha man, volvo», se apura a decir.
Xusto y Pura piensan ya en la jubilación y en la tercera generación, tres nietos todavía muy pequeños por los que sienten debilidad. «Entón serei eu o que veña a botar unha man, pero nada máis», ríe Xusto.