El Concello de Carballo inauguró ayer un nuevo espacio público en la zona de O Igrexario, el primero acondicionado por los alumnos de la escuela taller
01 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Un hórreo centenario y dos carballos fueron los elementos que articularon la configuración de la Praza do Outeiro. En torno a ellos, la escuela taller de Carballo ha acondicionado un nuevo espacio público que, por un lado, supone la presentación en sociedad de los alumnos del obradoiro -su gran proyecto de la Casa dos Oficios está muy cerca, en el antiguo Campo da Feira- y, por otro, cubre el vacío que existía en la zona de O Igrexario en cuanto a áreas de esparcimiento. A partir de ahora, los vecinos del barrio de A Milagrosa tendrán dos alternativas, tanto para los juegos de los niños como para el descanso o los paseos de los mayores.
La Praza do Outeiro fue inaugurada ayer a pesar de la lluvia, que amenazó con empañar el acto. Pero los asistentes fueron pacientes y tuvieron su recompensa, porque poco después de la una de la tarde se abrieron en el cielo algunos claros que favorecieron el desarrollo del acto.
Los alumnos de la escuela taller, a los que María Manso, concejala de Formación, Emprego e Participación Veciñal, agradeció «o traballo ben feito», compartieron el protagonismo con Celia García Facal y José Fidalgo Periscal, que asistieron en representación de la familia García Facal, que donó el hórreo.
Celia fue, precisamente, la encargada de descubrir una placa tallada por los jóvenes del módulo de cantería en la que puede leerse «Hórreo do Outeiro», y que está colocada a sus pies. Muy emocionados, y contentos con la actuación realizada, tanto Celia como José expresaron su deseo de que el conjunto dure muchos años. «Agora hai que coidalo», manifestaron.
En el mismo sentido se expresaron tanto María Manso como Evencio Ferrero, quien, además, hizo una invitación a los vecinos para que disfruten de las nuevas instalaciones de O Igrexario. El alcalde cedió el descubrimiento de la placa de la plaza, junto al parque infantil, a dos alumnos de la escuela taller. Después, aprendices, profesores, vecinos y la práctica totalidad de los concejales del gobierno municipal se desplazaron hasta una cafetería cercana para celebrar el albaroque con un aperitivo.
El proyecto
La Praza do Outeiro abarca una superficie total de 2.750 metros cuadrados. La mayor parte está dedicada a jardín, por el momento únicamente con césped y los dos carballos, pero ya ayer se planteó la posibilidad de completarla con flores. Para paseos interiores y aceras se han destinado 1.100 metros cuadrados. Los pavimentos se han realizado con baldosas de granito. Y una última área de 100 metros cuadrados se ha convertido en parque infantil, con columpios, balancines y un combo con tobogán que no tardaron ni diez minutos en ser estrenados. Matías fue su primer usuario.