Tal día como hoy, hace treinta años, los vecinos de la comarca elegían las primeras corporaciones de la nueva etapa política. Algunos de ellos echan la vista atrás
03 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hace treinta años, en la política comarcal, todo era nuevo, raro y escaso. Los dos primeros conceptos, porque desde la Segunda República no se había visto a nadie votando libremente a los partidos, y en todo caso eran otras circunstancias. Tampoco se conocían los mecanismos, ni las técnicas ni las tácticas de nada. Hay quien a eso le llama período ilusionante, que sin duda lo fue.
Lo de escaso lo explica muy bien Antonio Castro Lema, de Laxe. Llevaba ya un año y pico de regidor por aquello del tercio familiar, y en los comicios se presentó como independiente. Logró ocho actas, frente a las tres de UCD. «Non tiñamos un peso. Os candidatos fixemos unhas fotos e logo pegabámolas nos carteis, que faciamos a man. Pero, aínda así, aquela era unha etapa máis bonita que agora, máis ilusionante. Non había os revanchismos que hai hoxe», afirma. Y había mucho que hacer. Eso es algo en lo que coinciden la mayor parte de los consultados. Como Jesús Ramos, de Camariñas (es profesor en el colegio de A Ponte do Porto), quien estuvo cuatro años de alcalde y otros cuatro en la oposición. Destaca que en su mandato se llevaron a cabo obras muy importantes. Castro Lema asegura que el dinero había que buscarlo por donde fuese, pero no había: «Cando entrei, no 78, tiñamos un presuposto dun millón de pesetas. Para gastos de representación do alcalde, 25.000. E non cobrabamos nada».
En Cerceda salió elegido José Gómez García. Hoy injustamente olvidado, tiene un currículo de cuidado. Fue alcalde hasta el 83, antes había sido conselleiro de la Xunta preautonómica con José Quiroga Suárez y también diputado provincial, además de vicepresidente de la Cámara Agraria Provincial. Y todo ello, siendo labrador. ¿Cómo es posible? «É que, como todo era empezar», señalaba ayer con humildad, a sus 82 años, desde su casa de Xesteda, la conocida como de O Vinculeiro, en Londoño. No habla mucho de años ni de obras porque la memoria va como va.
Otro personaje capital en la historia reciente de la democracia en la Costa da Morte es Manuel Lamela Lestón. También recuerda que fue un período «bonito». Y eso que la bonitura de Cee hay que verla de manera especial, dados los resultados: Lamela logró tres ediles con el PSOE y tuvo que pactar con otros tres nacionalistas y dos de Unidade Galega. Siempre la amenaza de una moción que encabezase el padre del actual alcalde, que también logró tres actas y fue el más votado. A las conspiraciones las denominaban Pacto do zapato , por fraguarse en una zapatería. Pero aguantó. De hecho, lleva 30 años en el Ayuntamiento de uno u otro modo. Cuando resultó elegido, tomó posesión en la vieja casa consistorial, hoy Escola de Música, con el mar a sus pies, casi. El Recheo estaba en camino, pero ese camino se andaría durante su mandato.
Rafael Mouzo, de Corcubión, logró la alcaldía de un modo peculiar, tras repetirse las elecciones que había impugnado, y en la que, como su rival Pais Romero, ex alcalde, había obtenido cinco ediles. En la segunda parte ya fueron ocho, y en 24 años no pararía de ganar.
El que ganó de largo fue Manuel Remuiñán Cancela, en Coristanco: 15 de 17, insólito incluso en España. También logró éxitos consecutivos Lois Cancela Vecino, en Malpica. Y, a la cuarta victoria holgada, renunció al cargo, y lo mismo hicieron sus compañeros, algo que no suele verse. Él lo hizo por la situación que se estaba creando. Pero, cuando lo hizo, el 3 de abril del 79 ya se perdían en la memoria, como ahora para muchos.