La precariedad de los contratos de Grumir deja las emergencias bajo mínimos

CARBALLO

Los servicios de Protección Civil de las comarcas de Bergantiños y Soneira están bajo mínimos desde la semana pasada porque los contratos del personal interino han vencido y la Xunta aún no ha renovado las plazas. Las tres concellos que disponen de grupo municipal de intervención rápida (Grumir), en la Costa da Morte, solo el de Cee, que atiende la comarca de Fisterra, mantiene a todos sus efectivos. En Carballo y Vimianzo estos días solo actúan los integrantes del grupo estable que son tres personas por base. En el caso de la capital de Bergantiños, disponen de una contratada como responsable administrativo que puede actuar en laborares operativas, en caso de que fuese necesario, además del jefe del equipo. Cada una de las tres agrupaciones que, en conjunto cubren todos los concellos de la comarca, está compuesta por quince miembros de los que doce están en una situación laboral de interinidad. Su contratación depende de los conocidos como «programas de cooperación» de la Consellería de Traballo. Estos contratos, que están destinados fundamentalmente a la promoción del empleo, de manera especial entre los jóvenes, tienen una duración limitada de entre seis y nueve meses. En los casos de Carballo y Vimianzo, ese plazo se acaba de cumplir, mientras que en Cee, vence a principios del mes de septiembre. La finalización de contratos es un procedimiento habitual que se ha venido desarrollando con normalidad durante los últimos años. Los integrantes del Grumir ya están acostumbrados a esta interinidad, aunque coinciden en señalar que no es la mejor forma para mantener un servicio de calidad y con perspectivas de futuro. La particularidad radica en que, a día de ayer, el responsable máximo de los equipos de emergencia en Carballo, el concejal Benedicto Viña, aún no había recibido la confirmación por parte de la consellería de que esa situación se vaya a prorrogar. «Estamos á espera porque outros anos chegaban entre finais deste mes e primeiros do que vén», señala Viña. En el caso de Carballo, además están los efectivos del parque de bomberos para responder ante cualquier emergencia. Sin embargo, en el resto de concellos, con la excepción de Cee, toda la carga de trabajo recae sobre los voluntarios que dedican su tiempo libre a trabajar por la comunidad de manera desinteresada. En Muxía, por ejemplo, son más de 40 y en otros municipios rondan la veintena. La mayoría se encuentran muy satisfechos con el servicio que prestan pero coinciden al criticar la poca consideración que le tienen los responsables municipales.