Los petroglifos del instituto de Baio

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

Que nadie se impresione: en el instituto Maximino Romero de Lema de Baio no ha aparecido petroglifo alguno. Ojo, que tampoco sería tan extraño. No digo en las aulas (eso sería desternillante), sino en el agra del entorno. En la última década, vecinos de la zona han hallado esos dibujos en relieve en las piedras de los montes de la zona. En Berdoias, en Corme. En Vimianzo aún queda alguno por descubrir. Un amigo motorista me ha dicho mil veces que sabe dónde están: como un pozo del tesoro, como un misterio reservado. Pero se resiste a darme la clave del camino correcto. Ya caerá.

Pues eso, que petroglifos tenemos bastantes, pese a que no se les haga mucho caso. También es cierto que caso se le hace a pocas cosas. Al fútbol y poco más. Los del instituto de Baio son de nueva factura. Los alumnos, bajo la supervisión y dirección de Caridad Camarero, han empezado su trabajo para aportarlo a la tercera edición del concurso de Suministros Lar, el de los murales de azulejo. Participan los grupos de cuarto de ESO, trabajando sobre todo en las disciplinas de dibujo, plástica e historia. Ha elegido como tema de desarrollo el Camiño de Santiago y, el motivo, los ya citados petroglifos. Para ello, trabajan sobre un fenomenal cilindro de hormigón de dos metros de alto y uno de diámetro. El proyecto es muy completo e incluye hasta un viaje a Muros, a la Laxe das Rodas, en Eiroa, parroquia de Louro, para documentarse bien sobre la materia a la hora de elaborar el mosaico. Que, ya saben, al final saldrá a subasta y los beneficios se destinarán a entidades de interés social, como hasta ahora.

Y dentro de mil años, habrá quien encuentre esa obra y se preguntará quién la hizo. Cena. Cambio total de tema. Iba a decir que damos un giro copernicano al asunto, pero como resulta que un giro copernicano es que solo podemos comprender el conocimiento a priori , pues casi mejor va a ser que cambiemos de tema sin más y no le demos más vueltas.

O sea, pasamos a la fotografía. Y a un bautismo. Y a ambos conceptos reunidos. El caso es que el domingo se celebró, en la iglesia parroquial de Malpica, el bautismo de Manuel , segundo hijo del fotógrafo Pablo Verdes y su mujer Milagros Sánchez . Ambos, naturales del Concello de Malpica, pero residentes en Carballo. Ofició la ceremonia Aquilino Fernández Fentánez. Asistieron al acto, antes de tomarse un excelente ágape en As Garzas, varios compañeros de profesión que, además, decidieron ejercer de tal con sus cámaras, sus flashes y sus vídeos. Como había tantos, incluso, hubo quien pensó que aquello se trataba de la grabación de una película. Lo bueno de tanta abundancia es que siempre podrán escoger la mejor perspectiva. Lo malo, que como cunda la idea ya me veo qué acabará pasando en el bautizo de unos médicos: todos los doctores, auscultando a a los invitados. Que, oye, una revisión nunca está de más.

Es, más o menos, y forzando un tanto la comparación, lo que ocurrió en la plaza del Concello de A Laracha hace unos días, cuando se celebró el simulacro de salvamento.

Son, ustedes saben, actuaciones para asegurar a la perfección las intervenciones que, tarde o temprano, se acaban produciendo, y en las que cualquiera de nosotros (cruzo los dedos, toco madera) puede acabar siendo el involuntario protagonista. Bien, pues para garantizar la seguridad de los que a su vez la garantizan, allí estaban en la plaza, junto al alcalde, José Manuel López Varela , el policía municipal Miguel Pensado Pérez , y los miembros de Protección Civil Fernando Montes Balvís , Alberto Vázquez Serrano y Carlos García Varela. Tal vez hubiera o hubiese más, pero, como dijo Alfonso Guerra , el que se mueve no sale en la foto y a ella me remito.