El paso en el río Grande

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

Alguna vez ya les hemos hablado aquí sobre la asociación de pescadores Río e Mar, que como su propio nombre indica (¿para qué andarse con rodeos si con dos sustantivos y una conjunción ya tenemos claro el objeto social?) agrupa a pescadores de río y a los de mar.

De momento, la actividad que supera la puramente piscícola tiende más al agua dulce que a la salada. Río e Mar sido declarada colaboradora de Medio Ambiente (lo que acarrea obligaciones, pero también privilegios) porque sus integrantes, además de pescar, cooperan en la protección del medio ambiente. Una de las maneras de colaborar es limpiar, repoblar y también construir pasarelas. Llevan ya unas doce colocadas, cuenta el presidente de la entidad, José Mira Turnes . El domingo instalaron la última, que no la derradeira . Sobre ella, los miembros de la directiva, entre los que vemos a integrantes de otras directivas de la zona, como Manuel Mourelle , de la Asociación de Empresarios Comarca de Soneira.

La pasarela es, realmente, un paso. Y eso me recuerda, di tú que forzándolo un poco, a aquellas películas del Oeste del estilo de Río Bravo. Porque este río se llama así por México, pero por el Norte es el Grande. Igual que el de Baio. Bueno, el de Baio y 2.000 más. Grande debe de ser el topónimo más extendido para los cauces fluviales. Tal vez Grandito en el México interior. Incluso -tal vez lo sepan- el Guadalquivir es el río Grande de los árabes, Wadi al-Kabir, al que luego los romanos, por simplificar, lo apodaron Betis y eso. No hay que ir tan lejos para buscar tocayos, porque ya el río que baja de Entrecruces hacia Rus y Ardaña también es el Grande. En el caso de Baio, hace de límite municipal. En el de Carballo, también. En el de Andalucía, ni les cuento, y en el Bravo/Grande, es frontera territorial y con épica histórica y cinematográfica. Pasa también por El Paso, esa ciudad que si fuese música sonaría como los silbidos buenos, feos y malos de Morricone . Y el paso, es, ustedes lo han visto en la foto, lo que permite la pasarela que han colocado en Baio.

Y hasta ahí quería yo llegar.

Jesús Méndez Torrado,

más conocido como Suso de Basilio, de Corme, es el director de la Banda de Ponteceso, autor de un libro imprescindible para conocer la historia de la música en su pueblo y en Bergantiños, y responsable de un blog. Está siempre al tanto de todo lo que afecta a su localidad. Incluso de aquello que, para la mayoría de sus vecinos, pasa desapercibido. Vean una anécdota. El pasado sábado se cumplían 28 años de la plantación de las palmeras que hoy adornan la fachada cormelana. Los encargados de plantarlas fueron los directivos de la asociación Eduardo Pondal, entre los que estaba él mismo. Eso sí que es control y el resto son apuntes.

Con Corme estábamos y con Corme seguimos. Con otro ilustre vecino de la tierra del Almirante Mourelle o Mosqueira Manso . Otro Mosqueira, Víctor , a quien los más afortunados (o los que quisieron, sin más) vieron este pasado fin de semana en la representación de la obra Noite de Reis . Fue en el Salón Teatro de Santiago (qué buenos recuerdos, igual que los de la sala Yago, los del Avenida, los de la edad), del viernes al domingo. En Noite de Reis, Mosqueira comparte escenario con María Bouzas , entre otros actores, ya ambos hablan mucho sobre la monarquía y todo lo que significa. Algo que ya los babilonios debatían de vez en cuando. E incluso hoy es un tema que nunca falla en un coloquio. Magia. La monarquía es lo que es porque, en su nacimiento, se aunaron condiciones de magia y de fuerza. Los años la fueron inclinando más hacia el segundo lado. La magia, entonces, era otra cosa. Hoy, aunque hace falta recobrarla para tratar de salir de la crisis, es otra cosa, que tira más hacia el entretenimiento.

Por ejemplo, la que vimos, o vieron, el domingo en Carballo. En el Pazo da Cultura. Actuó con el mago Xacobe Sanz, con un titular que veo mejorable: Ilusións máxicas . Toma, claro. No iban a ser ilusiones a secas. De esas tenemos todos y hay incluso quien vive de ellas. En el cartel municipal (el texto de la web), la actuación se anunciaba con ingredientes de humor, intriga, evasiones, adivinación y hasta levitaciones, con pizcas de improvisación teatral. Todos juntos, según como se mire, dan para una buena obra de Shakespeare que, antes se me olvidó, es el autor de Noche de Reyes . Al final, todo viene a ser lo mismo.

O parecido.