Manuel Rodríguez volvió a casa

CARBALLO

Una amplia y variada representación de la sociedad local recordó al amigo, al sociólogo, al profesor y al carballés

09 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Carballo era el lugar con el que más se identificaba. Y en ese lugar «entrañable e inesquecible», como lo definió en su pregón del San Xoán del 2004, quienes conocieron a Manuel Rodríguez Caamaño quisieron rendirle homenaje dieciséis meses después de su muerte.

Lo hicieron amigos como Farruco Fraga, que se remontó a la infancia y a una adolescencia en la que tanto aprendió de su vecino. «O importante é a memoria. Un pobo sen memoria non ten futuro. Iso aprendino de Manolo, e penso mantelo».

Lo hicieron compañeros como José Enrique Rodríguez Ibáñez, con el que compartió departamento en la Universidad Complutense de Madrid, pasión por la sociología y una estrecha relación personal. Como él, otro profesor de origen gallego, Xavier Noia, que se contagió de «esa mezcla de rigor y de emoción que tenemos que tener los sociólogos. Es lo que me gusta a mí y es lo que le gustaba a él».

De Manuel Rodríguez Caamaño, Manolo do Abogado, se dijeron ayer muchas cosas. Para Xavier Noia fue «una de las mejores personas que he conocido», tímido, cándido, nada petulante y muy buen docente. Farruco Fraga destacó de él su discreción, «tanta que nin sequera os máis achegados coñecían algunhas das súas facetas», y concluyó: «A Manolo sobráballe espíritu, sobráballe corazón e sobráballe alma». Para Rodríguez Ibáñez, su compañero, de la generación de universitarios de 1975, siempre expresó su «vocación de izquierda democrática», fue un estudioso de la sociología que dedicó su tesis y «su vida entera» a la universidad, que nunca falló a sus estudiantes «y que nunca alardeó de nada». Fue también un apasionado de Galicia y de Carballo, «y aquí -dijo- quisiera situarle en el recuerdo».

Pero el homenaje de ayer, con la presencia de la familia de Manuel Rodríguez Caamaño, de buena parte de la corporación municipal y de colegas llegados de Madrid, no solo ayudó a sus amigos a recordarlo, sino también a rendirle homenaje con un acto lúdico «do que imos saír cargados de enerxía positiva», aseguró Farruco Fraga. Por eso no faltaron la música, con César del Caño, Loli Platas y Juan Cancela, ni la poesía.