Les aseguro que incluso a los que trabajamos en el periódico nos impresiona el museo de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre. Es alucinante comprobar cómo era la maquinaria que nuestros predecesores utilizaban hace 125 años y es sorprendente ver cuáles eran las noticias más llamativas del siglo pasado. Los que ya han vivido esta experiencia son los escolares del colegio Otero Pedrayo de A Laracha que ayer se acercaron hasta la sede de La Voz de Galicia en Sabón (Arteixo). Los niños, acompañados por sus profesores Elena Marina Moreira , Nieves Abellón Sánchez y Manuel Calvete Rodríguez conocieron cuál es el proceso de edición e impresión del periódico. Primero se pasaron por la Redacción, para comprobar cómo mis compañeros lidiaban con la actualidad. También pasaron por la rotativa y por la sala de expedición y cierre e incluso por el almacén de papel, donde se pueden ver los enormes rollos de los que después salen páginas como esta. Ya en el Museo tuvieron la oportunidad de comprobar las dificultades con las que antaño se hacía el periódico.
Para los niños de A Laracha, nacidos ya en la era de Internet, todo lo que vieron en Sabón debió parecerles cosa de la prehistoria. Y no es de extrañar. Ahora con solo un clic en el ratón podemos llegar a cualquier parte del mundo y pueden llegar a nosotros desde cualquier esquina. Eso fue lo que hizo Kety Varela , que nos escribió desde Suiza, «con moita morriña». Vive en Locarno, a unos 40 kilómetros de Lugano, con su familia, pero nos contó que su madre es de Entrecruces y su padre de Malpica. Lee la edición digital de La Voz y a través de ella se enteró de que el Concello de Malpica iba a participar en el salón Internacional Suizo de Vacaciones. Hasta allí se desplazaron el alcalde de la localidad, José Ramón Varela Rey ; el oleiro José Antonio Corral ; Jesús Lamas, del grupo Riotorto, y Rogelio Antelo , de Costa Malpica. Y hasta allí se desplazaron también, para presumir de orígenes Kety y su familia. «Fue para nosotros motivo de orgullo saber que junto a lugares tan conocidos en el mundo como Estambul, Nueva York, Roma o Buenos Aires estaría también Malpica», nos contó.
Ejerciendo de enviada especial -muy especial- Kety Varela nos confirmó también que José Antonio Corral «fue una atracción y muchísima gente se acercó a admirar su arte». La olería, dice, fue un éxito «y también el jamón serrano». Calabazas. No fueron jamones precisamente lo que vimos hace unos días en el colegio Os Muíños de Muxía. No eran jamones, sino calabazas. ¡Cientos de ellas! Los niños las convirtieron en terroríficas calaveras con las que participaron en el concurso que convocó el centro escolar y fue Robi Búa , que estudia tercero de primaria, el que se llevó el gato al agua. No es de extrañar, porque si se fijan en la foto de esta página, la calabaza de Robi está muy, pero que muy trabajada. ¡Y da mucho miedo!
Lo cierto es que estos días se han visto casi tantas calabazas como castañas. Hay más castañas, claro, porque ocupan mucho menos. El domingo, por ejemplo, los mayores de Cerceda se comieron nada más y nada menos que 80 kilos. Hasta el Museo do Moucho se acercaron casi 600 personas para degustar los frutos asados y cocidos y a última hora de la tarde, cuando la mayoría ya habían merendado, unos 200 se entretuvieron jugando a las cartas y protagonizaron partidas de lo más animadas. Si tienen ganas de castañas, aún están a tiempo de saborearlas en los numerosos magostos que este fin de semana se celebrarán en la comarca. Mañana, por ejemplo, habrá uno en Corme. Será a partir de las ocho en la plaza do Pan, aunque si llueve, para que no sean castañas pasadas por agua, la fiesta se trasladará al polideportivo. A partir de las siete habrá otro en la avenida de Santa Lucía de A Laracha, organizado por la asociación A Cutareira, que preside Xosé Cotelo . No se queden con las ganas.