Ni la sombra de lo que fue

CARBALLO

La feria de A Silva está al borde de la desaparición. Los intentos de relanzamiento que se han realizado en los últimos años, sobre todo con la Feira das Nenas, no han cuajado. El núcleo más grande de la parroquia de Rodís y el segundo en importancia del municipio de Cerceda tiene un duro competidor en Paiosaco, y es probable que a medida que iba creciendo el mercado larachés fuese menguando el de A Silva.

La feria de este domingo fue la muestra evidente del declive. En el recinto, perfectamente delimitado y acondicionado, hay sitio para muchos puestos, pero el día 15 solo había tres: uno de ropa, en el que dos mujeres examinaban los tejidos; otro de zapatos, en el que clientes y vendedores debatían sobre la educación de los hijos, y una churrería sin actividad. Al parecer, la situación es muy similar cada tercer domingo de mes -excepto el de abril, porque se celebra la Feira das Nenas- y empeora incluso el sábado anterior al primer domingo. «Creo que xa non vén ninguén», apuntó uno de los ambulantes.

El comercio local tampoco sale mejor parado. La mayor parte de las tiendas estaban abiertas, pero con pocos clientes, y solo en algunos bares se veía algo más de actividad. En todo el pueblo se escuchaba el sermón del párroco gracias al altavoz instalado en el campanario de la capilla, pero tampoco el interior, bastante lleno, hacia presagiar mucho más ambiente.