Carballesa, de la Gran Vía, dentro de unos días desfilará en la pasarela Pontus Veteris de Pontevedra, una de las más prestigiosas de Galicia.
01 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Es habitual, en estos rincones, hacer primero las presentaciones. Así que ahí van las de Beatriz que no se ven en la foto. Un metro y 82 centímetros, 25 años, sesenta kilos, 89-53-93 (no es el teléfono, no. Son las medidas). ¿Cómo es esto en la nueva nomenclatura nacional de cuerpos, diábolo?
Empezar con estos datos en cualquier otra persona habría sido... llamativo. Contingente. En este caso, es necesario, porque una modelo vende y luce imagen. Y cuanta más imagen, mejor. Beatriz Cabezas lo es. Ya lo fue precozmente, a los 14 años, y así estuvo hasta los 18, que lo dejó. Fue una transición vital. Hace unos tres años recuperó la profesión. Dice que está en la mejor edad.
Llegó a ella de una manera casual, y que además rompe algo los tópicos de madre-lleva-hija-prueba-agencia a ver qué pasa con la niña. En su caso pasó que la llevó el padre y a la niña, en efecto, la cogieron. «Pues sí, yo no me lo esperaba». Hay, tal vez, para la gente que no conoce el modeleo , otro tópico. El de novio-de modelo-insiste-dejarlo. «En mi caso, no. Al contrario. Me anima mucho y quiere que siga. El apoyo de la familia y de la pareja, que yo tengo, es fundamental». Además, y para curiosos, el novio es el mismo desde hace seis años, o sea que, eso de que se rompen parejas cada dos por tres, nada de nada. Al menos, en su caso.
Rompamos más tópicos fruto de imágenes estereotipadas, desconocimiento (o tal vez conocimiento, pero en otros ámbitos más jet . Por ejemplo, es de que las modelos ven de todo y les ofrecen de todo. «Tampoco. El mundo de las modelos es mucho más normal de lo que la gente cree. Nunca he visto nada raro. Nunca me ofrecieron ni me pidieron nada extraño». Nada de drogas, por ejemplo. «¡Qué va! He visto mucho más en la calle que en las pasarelas, te ofrecen cosas mucho más raras fuera que dentro. Este es un trabajo normal, serio y exigente. Soy responsable. Si tengo un pase a las ocho de la mañana, lo que está claro es que no voy a estar de marcha la noche anterior».
Puestos a buscar lugares comunes, de los tan redichos en programas de famoseo y revistas del cuore , hay otro también espinoso: las tallas imposibles, la extrema delgadez, la anorexia. A ella, que en algunas pasarelas de gran nivel podrían hasta decirle que está gorda, le han llegado a preguntar, o a decir, muchas veces. Y no lo es. «Si como de todo. Mucho y bien. Me encanta el cocido, las patatas fritas. Hago deporte y estoy bien. Que esté delgada no quiere decir que esté enferma». Ha visto, claro, a chicas anoréxicas. «Pero, en serio, en esto como en lo de antes: he visto muchas más fuera que dentro del trabajo de modelo. Claro que la hay, pero se exagera mucho».
Con todo claro, ahí está Beatriz en los desfiles que van surgiendo, desde la agencia coruñesa que la lleva, que es Top Management. Dentro de unos diez días, tocará de nuevo Pontus Veteris, donde ya es toda una veterana. En ella ha pasado ropa de los mejores creadores gallegos. Y el resto del año, actos en los palacios de congresos, en El Corte Inglés, en actos privados...
¿Y si, en vez de Carballo, viviese en una gran ciudad? ¿Tendrías más oportunidades? «Puede ser. Tal vez en Madrid o Barcelona haya más facilidades, más oportunidades. Desde Galicia lo tenemos más difícil». Está contenta con su trabajo, la parece «bonito e interesante», pero, si echa cuentas y mira atrás, hay algo que echa un poco de menos: «Creo que no arriesgué demasiado». Claro que arriesgar es coger la maleta con 15 años e irte a Madrid. Donde hay otra Gran Vía, mucho más grande.