Somos potencia (internacional)

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

06 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

He tomado prestado a medias el título de aquel programa de Carlos Blanco, el de Somos unha potencia . Las otras medias son las de la campaña reciente de la Vicepresidencia de la Xunta para divulgar lo propio: Somos potencia , dice el eslogan. Y dice bien. Galicia, la Costa da Morte, es potencia (no confundir con el trabajo por el tiempo, lo de la Física) en gastronomía, paisaje, recursos, capacidades. En otras cosas, es cierto, somos carencia, pero eso vamos a dejarlo para otro día.

Hablamos aquí, ahora, de la mejor potencia, la que proporciona el capital humano. Y de la internacional. Tenemos emigrados que triunfan, que destacan, que dan que hablar (muy bien). Desde Suiza. A Loly Cruz de Bolay , antes Dolores Cruz Cousillas, natural de Corme, ya la hemos traído por estas latitudes literarias en otras ocasiones. Ya cuando era diputada en el cantón de Ginebra, un hito para una chavala que se fue de joven a buscar fortuna, como tantos. Pero es que, claro, después fue vicepresidenta del cantón. Y, desde hace casi tres meses, sabrán que es la presidenta. Por tanto, el título que le corresponde es el de Primera Ciudadana del Cantón de Ginebra. Así reza el encabezado de la invitación para asistir al homenaje que le dispensarán el próximo día 15 de este mes bajo el patrocinio del Embajador de España en Suiza, Fernando Riquelme , y con la asistencia de numerosas autoridades. Entre ellas, la presidenta del Parlamento de Galicia, Dolores Villarino . Habrá cerca de medio millar de personas. Será, además, un homenaje a la emigración. La misma tarjeta la cita como «símbolo de la emigración española que ha contribuido a la riqueza económica, social y cultural de Suiza». Más: «La cultura suiza y la española se entrecruzan y se enriquece al pertenecer a ambas». O «Loly es el mejor ejemplo de cómo los españoles triunfan en Suiza».

Kosovo, esa pequeña región dentro de lo que fue Yugoslavia, suena de nuevo en los noticieros a cuenta de su inminente (y polémica, para algunos) independencia. Allí, en aquel rincón cuya guerra estremeció a los corazones más fríos, trabaja Liliana Trillo Díaz . Es de Fisterra. Las luces de la fama política no caen sobre ella, pese al valor de su trabajo. Es observadora de juicios penales para la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE), entidad que tiene desplegada una misión para promocionar los derechos humanos y establecer la democracia y el sistema judicial. Está en la región de Pec. Acude a juicios, analiza lo que hacen los jueces, los fiscales, y elabora informes. Un trabajo grato, contaba no hace mucho.

Liliana, hija del escritor y abogado Benjamín Trillo , es una abogada (su currículo internacional no cabe aquí) experta en derechos humanos que ha recorrido medio mundo y ha logrado premios como el Nelson Mandela . Dejó un buen puesto en Bruselas para ayudar a los demás. No todos lo hacen. En realidad, casi nadie. Olvidar una vida cómoda para establecerse en lugares en conflicto, o con carencias inasumibles por la mentalidad occidental.

Hay dos gallegas más en estas tareas en Kosovo, Rebeca , de A Coruña y Begoña , de Santiago. Suerte para las tres. Y para Kosovo.

Sí, en el Principado, donde todos los emigrantes españoles son gallegos, y casi todos los gallegos son de la Costa da Morte. El presidente del centro, que se llama Santiago Apóstol, es Manuel Figueroa , de Ozón-Muxía. Pensará que, al ser pocos los socios (apenas 400) el trabajo también es escaso. Al contrario. Tal vez por eso, por el marcaje individual, es muy intenso. Lo último, tras la gran fiesta con la UEFA, ha sido la visita del secretario xeral de Emigración, Manuel Luis Rodríguez , para tratar sobre el retorno. Una cuestión principal. Potente. Desde Roma. Estamos hoy que parecemos el Canal Internacional de TVE. Solo nos falta dar el tiempo. Lo siguiente es un anticipo, porque hoy, el Papa Benedicto XVI recibirá a la delegación de 50 carballeses que está en Roma. Casi nada. Le darán un hórreo cuya placa reza (lo escribo de memoria, no hace falta que lo traduzca) lo siguiente: F ilii ecclesiae sancti Ioannis Baptistae, de Carballo, in arquidiocese Compostellae, perlibenter atque magna cum reverentia, hoc munus, Sanctitati tuae offerunt . También los recibe el embajador. Mañana les cuento. Valete (adiós).