Las aves vuelan de la comarca

CARBALLO

Cada vez hay menos gaviotas en parte del litoral de la comarca de Fisterra, y los patos han desertado del embalse de Fervenza

20 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Miles de aves migratorias emigran de la Costa da Morte. Antes solía ser al revés, que la aprovechaban. Pero los tiempos cambian. Puede que sea un signo definitivo, o solo algo coyuntural: eso es algo que habrá que cotejar con los datos de los años venideros.

Los que hay, de momento, no pintan bien. Felipe Bárcena, naturalista e investigador (entre otros muchos títulos, que incluyen la presidencia de la junta rectora del parque natural de las Cíes durante 18 años) ha concluido esta semana su censo anual sobre las aves de la Costa da Morte, en una franja que abarca desde Touriñán hasta Carnota. Otros ornitólogos tienen asignadas otras áreas del litoral, y todas las cuentas pasan después a la Consellería de Medio Ambiente.

Bárcena Varela de Limia, autor de numerosos libros sobre Naturaleza, lleva más de veinte años pateando y ojeando la zona, y haciendo números, en campañas de cinco días continuos. Ha ido viendo variaciones. Este año le ha llamado especialmente la atención que las gaviotas han (casi) desaparecido de la isla Lobeira Grande, casi un santuario de estas aves hasta no hace mucho. En realidad, no se sabía que ya no lo era. Lo curioso es que ahora abarrotan la vecina, pero mucho más inaccesible, Lobeira Chica. Felipe Bárcena cree, con todas las reservas, que este despoblamiento puede deberse a la caza, o al acceso incontrolado al lugar de visitantes o practicantes de la cinegética.

El caso de las Lobeira es significativo, pero no es el único. Afecta, en realidad, a toda la zona. En esta campaña ha contabilizado una población de 10.500 gaviotas (las cifras son siempre estimativas), frente a las 17.500 del año anterior. Que, a su vez, eran 4.000 más que en el 2006, frente a las 16.000 registradas en el año 2005.

Pese a que la población actual es muy baja, Bárcena puntualiza que también en 1999 y 2004 los registros fueron escasos. Explica que la constante utilización de las playas (por ejemplo, con vehículos a motor, especialmente quads, además de la ocupación de sus dormideros naturales) ahuyenta a estas «desconfiadas aves». Bárcena explica que tiene previsto informar de todas estas cuestiones a la dirección xeral de Medio Ambiente y al propio conselleiro.