Antes de contar la historia presente, recordaré brevemente otra, con tintes casi épicos, según a quien se escuche, según donde se lea. El escritor vigués Luis Menéndez , en Toda a terra é dos homes , la cuenta muy bien. Es la historia de aquellos hombres de Malpica que, a finales de los años treinta del siglo pasado, decidieron emigrar a Perú. A Chimbote. Allí se establecieron, fundaron empresas y familias, llevaron a Malpica en el alma y en la sangre. También llegaron otros de Fisterra. En fin, epopeyas del pasado.
Cuento tan brevemente lo de Chimbote porque precisamente allí, en esta ciudad peruana, ha pasado tres meses y medio una vecina de Baio, Julia Reymúndez Mato , miembro de Cáritas Unidad Pastoral de Soneira. Ya había estado antes, en un viaje que organizó la entidad de la que es coordinador el párroco Alfonso Mera (la cena solidaria de este año se celebrará el 22 de febrero en el polideportivo de Zas) y le impactó. Se dijo que tenía que volver a echar una mano. Diversas cuestiones personales la animaron a hacerlo. Querer fue poder. Tras una estancia de unos días en la capital, Lima, en Chimbote se alojó por una comunidad religiosa, siendo laica. Era la primera vez que ocurría. Al poco, estaba de encargada del comedor del colegio Fe y Alegría 14, en donde estudian 1.772 alumnos. Se encargaba de coordinar los desayunos y las comidas. El resto del tiempo, a realizar visitas, a los enfermos, a los niños. Así, un día tras otro, «con moito traballo, e vivindo feliz, con moi pouquiño, con xente encantadora, con nenos cariñosísimos». Es posible, solo posible, que regrese a Chimbote, un lugar con historias conocidas y con hazañas solidarias anónimas.
Vamos con Pablo. Pablo Mira Pérez , de Baio. Como Julia, más conocida como Julita. No puede decirse que su labor de años sea estrictamente solidaria, pero sí que ha hecho mucho por la cultura y el deporte local. Así, de pronto, me viene a la memoria que fundó el equipo de baloncesto; que es responsable del de ajedrez de Baio, compitiendo ocho años a nivel federado, siete de ellos en Primera División; o que es el organizador del Aberto de Xadrez Vila de Baio, que anda ya por las 21 ediciones y es, tras los de Ferrol y Cambados, el más antiguos de Galicia.
Pero no viene aquí Pablo, licenciado en Químicas, por estos temas (creo que no es exagerado considerarlo como un mecenas del deporte baiés, a través de Su a Agra, y eso que aún nos quedan fueran el ciclismo o el cross) que ya podría, sino porque acaba de obtener el grado de cinturón negro de taekwondo (pronúnciese teiuondo ) tras el examen nacional en cuyo comité estaban, entre otros, los presidentes de las federaciones española e italiana. Todo un logro, eso salta a la vista. Y a las piernas.
En este peregrinaje temático y comarcal que nos anima, saltamos a Alemania. Primero, a Muxía, que es donde vive Detlef Kappeler . Ya habrán imaginado que, con este apellido, no es precisamente miembro de las familias fundadoras del pueblo. Es más bien de la parte de Stettin, en la misma Alemania. Arquitecto, pintor, profesor universitario, artista, su currículo aprieta como el cinturón. Hace tres años que vive en la Costa da Morte, y de ella aprovecha su paisaje, su color. Una de sus colecciones se titula así, Costa da Morte , y desde hoy, y hasta el 10 de febrero, se podrá ver en Potsdam (me cuenta Xosé Búa ), junto a Berlín. Lo digo por si a usted, lector/a, le coincide pasar por allá, por la capital de Brandemburgo (la de la puerta), la misma en la que Estados Unidos y la vieja URSS dividieron la capital alemana en cuatro sectores. Creo. Tiempos aquellos. Igual hay jóvenes que ya ni saben lo que era la URSS. Y lo cuento también para sentir el orgullo de que pintores de prestigio lleven la comarca por todo el mundo. En el corazón, en las manos, en los libros, en los cuadros. Y en las fotos. Sí, también en ellas se lleva la vida de la Costa da Morte. Xesús Búa , de Muxía como Kappeler, cierra hoy su muestra en Carballo. Y ayer, en A Coruña, recibió un nuevo premio, el que otorga la asociación de fotógrafos de toda España PSH, reunidos en Galicia . Xesús se llevó el segundo premio en la modalidad de paisaje, por la imagen del rompeolas de Camelle ejerciendo de tal, y el penedo de Man, al lado, impávido y granítico.