Los tres ríos que atraviesan Cee están cada vez más cerca de convertirse en anchas estructuras que impidan desbordamientos como los ocurridos en el otoño del 2006.
La empresa designada por la Xunta, Fergogalicia, dejó ya prácticamente terminadas todas las canalizaciones fluviales correspondientes a los ríos Toba o Laxe, Cee y Ferrol hasta los límites que marcan la avenida Fernando Blanco -en los casos del Cee y el Ferrol- y la avenida de Fisterra -en el río Toba-. Falta ahora que se completen las canalizaciones con una actuación en el Recheo que ya no realizará la Xunta, sino Costas, a través de la empresa Tragsa.
Esas obras, explicaba ayer el alcalde, Ramón Vigo, comenzarán este mismo mes en el río Ferrol, que será el primero en quedar completamente canalizado.
El regidor explica que para llevar a cabo todas la canalizaciones fue necesario hablar con un buen número de vecinos -el edil Manuel Lamela se hizo cargo de buena parte de las negociaciones- y que casi ninguno puso problemas. «Moitos dos propietarios sufriron as consecuencias das riadas e non se opuxeron ao proxecto para evitar que lles volva a pasar o mesmo», cuenta Vigo.
De hecho, el Ayuntamiento negoció con cerca de 30 vecinos, y tan sólo dos, propietarios de la misma finca, en el curso del río Toba, se negaron a ceder sus terrenos pese a que se intentó negociar con ellos una solución. El río atraviesa la finca por debajo de un vial público. El Ayuntamiento expropiará finalmente la franja mínima necesaria en torno a ese vial para poder poner allí las canalizaciones. «O resto dos veciños pediron que se lles afectase o menos posible, pero non puxeron pegas», dice Vigo.
Plaza del Concello
Las obras del río Ferrol serán las primeras en llevarse a cabo, porque, en cuanto terminen, comenzarán otras proyectadas en la misma zona por la que pasarán los canales: la reforma de la plaza del Concello. Urge que se inicien cuanto antes, porque están previstas con cargo a un plan de la Diputación que debe estar ejecutado en agosto.
Para esas obras, explica Vigo, se acaba de solicitar a la Consellería de Presidencia una subvención que cubre hasta el 80% del coste total. De ese porcentaje, el 70% procedería de fondos europeos y el resto, del presupuesto de la propia consellería. El precio de la intervención, que reducirá superficie de aparcamiento pero humanizará el centro de la localidad con zonas verdes, aceras más anchas y nuevo mobiliario urbano, podría llegar a los 200.000 euros. El 20% restante -o el porcentaje si se financia menos del 80% del proyecto- lo aportará el Ayuntamiento, añadió Vigo.
La actuación, que comenzará este mismo mes, supondrá levantar una parte importante del centro, ya las canalizaciones atravesarán la avenida Fernando Blanco y discurrirán por la calle del Gadis hasta la glorieta situada frente al nuevo mercado, donde enlazarán con el canal principal.
En cuanto Tragsa finalice con el río Ferrol, se pondrá a trabajar en el río Cee. También será una actuación importante, ya que supondrá la instalación de estructuras de hormigón de cuatro por cuatro metros a lo largo de la avenida de Lino Rodríguez Madero tamabién hasta la glorieta del mercado.
El último de los ríos en los que trabajará será el Laxe o Toba, donde la actuación prevista es de menor impacto para los vecinos que las otras dos. El próximo verano, gran parte de esos trabajos ya estarán finalizados.
En paralelo a ellos continúa la instalación de tuberías para el saneamiento de la localidad en el entorno de los ríos, en aquellos puntos en los que se seguía vertiendo directamente a los canales.
La actuación ya finalizada por Fergogalicia supuso la desaparición de dos lavaderos que estrechaban los ríos hasta dejar tan sólo unos centímetros para pemitir el paso del agua.
El primero en desaparecer fue el lavadero de Madriñán, en el río Ferrol. El segundo fue el situado en el curso del río Toba, justo debajo de la avenida de Fisterra, que no se utilizaba desde hacía años -como el de Madriñán- y que prácticamente cortaba el cauce.
La maleza que crecía río arriba en el curso del Toba también ha desaparecido, dejando paso a grandes estructuras de hormigón abiertas en su paso superior por las que fluye el agua sin tropiezos. Los pocos embudos que quedan los eliminará, en unos meses, Tragsa.