La Navidad de los mayores

Víctor Omgbá

CARBALLO

Las residencias pública y privada de Carballo han organizado actividades para celebrar las fiestas con sus usuarios

30 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Son las ocho de la mañana. En las tres plantas en las que se distribuyen los dormitorios de la residencia geriátrica Abrente Carballo reina el silencio. Pero, poco a poco, los inquilinos se van despertando. Empieza un día nuevo para los más de 102 residentes y los 60 empleados que hacen posible la convivencia en este centro situado en el barrio de San Cristovo. A la hora del despertar sigue a la del aseo personal y, de forma estipulada, sobre las 09.30, se desayuna. A partir de ahí, todo se dispara. La residencia abre sus salas para la realización de las diversas actividades.

En este lugar hay ocupaciones para el residente que quiera realizarlas. Van desde talleres de manualidades, memoria o pintura, hasta juegos de mesa, actividades de tiempo libre, lectura de periódicos y gimnasia. Hecho así, quizás los días serían algo monótonos para nuestros mayores, pero en Abrente Carballo se esfuma la monotonía. El tablón de actividades, en esta época festiva, se ve inundado y enriquecido. Hay más que nunca.

Esta Navidad se anuncia realmente cargada. Empezó con la llegada de Manolo Escobar. Resultó ser una inocentada, pero el impostor dio un concierto memorable, como si del popular cantante se tratase. Interpretó tres canciones coreadas en todo momento por los residentes. La actuación empezó algo tarde porque falló la megafonía. Esto no desanimó a los asistentes. Es más, hubo algunos que encontraron una buena excusa para, apoyándose en el concierto, no ir al médico.

Sara Iglesias Eirín, directora de la entidad, subraya la importancia de llevar a cabo este tipo de actividades, que incluyen también bailes como el que se celebrará mañana a partir de las 16.00 horas, o el show de Abrente, en el que la empresa intenta que los trabajadores colaboren, por departamentos, con actividades concretas: cuentacuentos, teatro o actuación musical. Según ella, más allá de este intento de alegrar la vida de los residentes, hay otro mensaje, algo más profundo. Se trata de eliminar barreras para que todo sea como una inmensa aldea donde vivir. Además, la dirección lucha por crear un ambiente de lo más familiar para los mayores, «para que se encuentren como en sus propias casas y en sus aldeas», apunta Iglesias Eirín.

La responsable del centro añade que este empeño lo llevan a cabo 60 empleados. No olvida la colaboración de los familiares de los residentes, a los que se trata de implicar también en las actividades.

Desde luego, se trata de un entorno adaptado a las necesidades de los mayores. Por ello se cuidó mucho la distribución de las salas y plantas. La primera, la segunda y la tercera están reservada para las habitaciones. La planta baja es el centro neurálgico, donde se concentra todo, ya que alberga salones, despachos, la cocina, el comedor y el centro del día.

Ya, al modo de colofón, la directora presenta el menú que tomarán nuestros mayores pasado mañana correspondiente al fin de año. Para empezar, alegrarán el paladar con unas vieras; luego degustarán solomillo de cerdo con puré de manzana. Seguirán la tarta de tiramisú, postres navideño y las uvas de la suerte y como no el brindis. El día siguiente, recuerda, los residentes tomarán un desayuno con chocolate, una tradición que refuerza aún más la filosofía de Abrente Carballo de hacer del mundo de la tercera edad, algo más próximo y no tan lejano como se suele pensar.

Traslado

El geriátrico Abrente acoge estos días a varios usuarios de la residencia pública de mayores de la plaza de Vigo, debido a que está en obras. Sin embargo, el centro dependiente de la Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar no ha dejado de celebrar actividades esta Navidad. Las últimas fueron ayer: una actuación de títeres y un baile que, como todos los que se llevan a cabo los sábados, reunió a los residentes con otros muchos carballeses.