Los chicos de la costa de la vida

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

Debajo de esos uniformes llamativos y hasta un poco estridentes (hay que verlos, en el sentido literal de la palabra) que marcan 061, se encuentran personas que tienen como misión la tarea más noble a la que puede aspirar un ser humano: salvar vidas. Aunque para ello tengan que recorrer los cientos de kilómetros de carreteras secundarias que existen en la comarca (otro día hablaremos de las primaria), los sanitarios y los técnicos del «0» atienden a cualquier persona que lo necesite allí donde se encuentre. Suena a anuncio, pero es la realidad. Los caminos no son fáciles, ni mucho menos sencillos de encontrar. Pero allí donde el GPS pierde el rumbo siempre hay un conductor de ambulancia dispuesto a descifrar las indicaciones, más geológicas que geográficas, de los vecinos, para llegar hasta el último rincón.

No les hizo falta el posicionador por satélite para localizar el restaurante A Lagoa de Salto-Vimianzo (¡aunque solo sea por la cabana ..!) Quién no conoce el local de Luis , al lado de la AC 552. Allí se reunieron recientemente para celebrar su comida de confraternidad, ciertamente propia de estas fechas, y hablar de las idas y venidas, de las carreteras, de los pacientes, del día a día que daría para un libro. Y, sí, también cenaron.

La cosa va hoy de números, por lo que parece. Ya habrán adivinado que, lejos de ser un teléfono, el primer guarismo se corresponde con las bodas de plata; el segundo, con las de oro, y el tercero, con las de platino. Lo del platino siempre lo he ido confundiendo con el diamante, como si dudar entre 60 y 75 no fuera importante (no hay bodas de 100 años, pero, de haberlas, serían de coltan ). En cualquier caso, habría que organizar algún tipo de reconocimiento para los de setenta. No hay muchos, es obvio, pero alguno queda. Bueno. A lo que estamos. La Asociación de Pais Católicos de Carballo celebró ayer en la iglesia parroquial de San Xoán Bautista la tradicional ceremonia (en la víspera del día de la Sagrada Familia) en la que los matrimonios longevos renuevan sus votos, sus promesas, bendicen las alianzas y se las vuelven a poner, y al final brindan en el salón parroquial por los años que fueron y los que serán. Así que, hechas las presentaciones, en la jornada de ayer estaba llamados, por los sesenta años de casados, Manuel Rodríguez Queijo y Dolores Lamas Caamaño . La celebración de las bodas de oro, con 50 años de unión, para Manuel Fidalgo Periscal y Élida Mancebo Cotelo . De plata hay más, claro: José Luis Deus Gende y Mercedes Queijo Folgar ; F rancisco García Gesto y Soledad Alonso García ; Jesús Manuel Villar Antelo y Pilar Rey Recarey ; Manuel Dubra Fernández y Amparo Ceniceros Lacalle , y Jesús Becerra Queijo y Mercedes Lorenzo Rodríguez . Presidió la ceremonia, además de oficiar la misa, el párroco José García Gondar . A todos ellos, las felicidades merecidas.

Ya saben que el día 1 no hay periódico, que el martes viene muy completo, pero algo más delgado, y el miércoles ya nos ponemos con el frenesí habitual, así que esta sección estará ahí, firme, ese día. Es lo que tiene el Fin de Año. Que el nuevo sera venturoso para todos.