La llegada del Consello de la Xunta supuso un honor y un reconocimiento para todos los vecinos y en especial de Muxía y en especial para su alcalde, Félix Porto, que no se perdió detalle de la sesión en la que participaba la plana mayor de los máximos mandatarios autonómicos. Porto siguió la reunión atentamente acompañado por el secretario de Relacións cos Medios, Fernando Salgado y por el secretario xeral de Presidencia, Gumersindo Guinarte .
Esa es la parte bonita de representación institucional pero, antes de todo eso, a primera hora de la mañana empezó lo verdaderamente duro para el bueno del alcalde. Lo primero la corbata, que los que le conocen saben que no es muy partidario de esas galas y luego el tabaco.
Como buen anfitrión Porto recibió a los conselleiros a la puerta de la Casa Consistorial y como los miembros de gobierno no paraban de llegar el tiempo para echar un pitillo se reducía a un par de caladas al término de las cuales había que apagarlo para dar la bienvenida a otro.
Los sabe bien el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana , que de correr delante de los grises, algo habitual entre los estudiantes de su tiempo contrarios al régimen, ha pasado a que sean los policías, autonómicos en este caso, los que ahora le rinden pleitesía y se cuadran a su paso. En Muxía pudimos ver una estampa muy significativa que da buena cuenta de cuál es la nueva situación y del respecto que los agentes le guardan al nacionalista por su condición de autoridad.
En el centro parroquial de Carballo se imparte un curso de asistencia a domicilio. La encargada de las lecciones es la trabajadora social de Cáritas Maite Prieto y entre su alumnado hay un hecho que domina por encima de los demás, todas son mujeres. Parece que los carballeses no acaban de dar el salto o se amilanan ante la presencia de tanta fémina, pero lo cierto es que en esto de la ayuda a los demás como en otros campos de la vida, son las chicas las que llevan la voz cantante y las que imponen claramente su supremacía.
La editorial Sotelo Blanco ha sacado al mercado una nueva colección de poesía. Lleva por título, Edoy Leliadoura , que recuerda la grandeza literaria de los primeros tiempos del idioma gallego. Pero más allá de la raigambre del término, están los autores que publican sus trabajos bajo este sello y ahí cobran especial importancia dos escritores de la comarca, Modesto Fraga y Rafa Villar . El carballés aporta su libro Memorias con Raíces y el Ceense estrena la colección con Memoria de Ahab . El hecho de que una firma tan importante como lo es Sotelo Blanco en el ámbito de la cultura de nuestro país, haya elegido a dos escritores de la Costa da Morte para difundir sus productos nos da una idea del momento que vive la creación literaria en la zona.