«Con 17 años ya supe que quería ser escritor»

Cristina Souto

CARBALLO

El autor de «Aquel diluvio de otoño» ha reflejado mucho de su vida en Artes en su primera novela

08 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

| Desde hace unos días ya puede encontrarse en las principales librerías de la comarca Aquel diluvio de otoño , la primera novela del publicista carballés Carlos Andrade, en la que narra con humor y sarcasmo la dureza de la infancia en una aldea de los años setenta. Publicada por la editorial Nowtilus, narra la historia de un niño, Orestes Lagoa, que vive en una pequeña aldea llamada Nublos y que vive pegado a un diccionario mientras observa cómo se derrumban los pilares de su familia. -¿Nublos es Artes, la parroquia en la que nació? -Con Nublos quise hacer una aldea que representase a todas las aldeas de Galicia, porque creo que en los años setenta hubo dos Españas. Cuando se viajaba fuera de Galicia se veían muchos avances, pero no ocurría lo mismo en nuestras aldeas. Eran dos mundos distintos. Nublos es una aldea ficticia, un microcosmos que yo precisaba crear para mantener la distancia entre realidad y ficción, porque mi historia también está muy ligada a la novela y pensé que así podría mantener la distancia. La novela está muy inspirada en la tierra en la que nací y hay muchos personajes que son realidad. -¿Cuál es la historia de «Aquel diluvio de otoño»??-Orestes, el niño protagonista de la historia, se ve afectado por una serie de pérdidas y esas pérdidas modifican su comportamiento afectivo. Se ve presionado por unas circunstancias de las que no puede salir y lo que hace es luchar contra sí mismo y contra su propia historia y su mapa afectivo. Él se siente culpable de las pérdidas que fluyen a su alrededor. -¿Qué hay de Carlos Andrade en el niño Orestes Lagoa? -Uno no escribe sobre lo que quiere, sino sobre lo que puede y, sinceramente, hay una implicación personal muy importante. A mí me afectaron mucho las pérdidas que surgieron alrededor de mi vida y para mí escribir sobre la fragilidad humana siempre fue una verdadera necesidad. -Como Orestes, Carlos Andrade también tuvo que irse de Artes y pasar por trabajos muy diferentes. -Como casi todos los chavales de esa época he sido el hombre de los mil oficios, he fregado barcos, he trabajado en el cementerio de Carballo... Después de varios oficios me hice radiólogo, pero la suerte tampoco me respetó mucho, porque tuve un accidente con energía nuclear y fue una época muy dura en la que tuve mucho tiempo para leer, meditar y reflexionar. Con 17 años ya supe que quería ser escritor. -¿Vendrá a presentar el libro a Carballo? -Cuando hablé con la editorial lo primero que impuse es que el libro se presentase en Madrid, que es la ciudad que me ha acogido. Después será en Valencia, que es la ciudad que me ha tratado con mucho cariño y el próximo tiene que ser, sin lugar a dudas, Carballo, aunque esté solo en la presentación, aunque aún no hay fecha.