Un vecino de Cerceda dio la voz de alarma hacia las tres de la mañana del jueves cuando vio salir humo de la carpintería que Jesús Fraga tiene en la localidad.
El propietario y el propio vecino actuaron de inmediato sofocando el fuego con los extintores disponibles en el taller. También retiraron del lugar los entre 15 y 20 metros cúbicos de madera de castaño que se vieron afectados por las llamas y los depositaron en el exterior de las instalaciones.
Una vez terminadas estas labores y agotados por el trabajo se retiraron a descansar convencidos de que habían apagado el incendio por completo, pero no fue así.
Poco después de las siete de la mañana los bomberos de Ordes recibieron un aviso de fuego en la citada carpintería, por lo que desplazaron hasta el lugar un camión nodriza y cuatro efectivos que se encargaron de extinguir las llamas y enfriar la zona para evitar nuevos rebrotes.
Al parecer, aunque el propietario y los vecinos tomaron todas las medidas oportunas para acabar con el fuego, ya que retiraron la madera del lugar, no consiguieron evitar la reaparición que podría haberse originado en los restos de serrín que se hallaban en el lugar.
El fuego no causó daños personales ni afectó a la carpintería propiamente dicha, ya que la madera se encontraba apilada en un almacén exterior, que sufrió algunos destrozos a causa de las llamas y porque los bomberos tuvieron que romper algunas planchas de uralita para llevar a cabo su trabajo.
La ayuda de los vecinos
El propietario, que restó importancia a los daños y resaltó la ayuda de los vecinos y los bomberos, aseguró que la madera, «uns 15 ou 20 metros de tablón castaño na súa maior parte», se han echado a perder. Estos destrozos junta a la rotura de las tejas no afectarán significativamente al negocio porque tal como afirmó Fraga: «a nave e máis a maquinaria non se viron afectadas».
Respecto a las causas del siniestro nada se sabe por el momento. El propietario aunque no descartó que pudiese tratarse de un incendio provocado tampoco le dio demasiado peso a esa hipótesis porque «esto son cousas que pasan de vez en cando e non se sabe por que. Toca e punto». La que si parece desechada el teoría del cortocircuito porque no se observaban indicios de este tipo de avería en la zona en la que se originó el siniestro.
Las pérdidas sufridas tendrán que ser afrontadas por el dueño de la carpintería dado que el producto estropeados no estaba cubierto por ningún seguro. «Esa madeira tiñámola ahí dende fai uns cuantos anos pero na actualidade apenas a empregamos porque a maior parte dos traballos facémolos con tableros», afirmó Fraga.