Vente minutos tardaron el alcalde de Laxe, Antón Carracedo, y la líder de Terra Gallega, María Vázquez Lavandeira, en mantener el primer enfrentamiento dialéctico, durante el pleno municipal que acordó por unanimidad la aprobación del nuevo reglamento de vertidos al alcantarillado público.
El motivo de las diferencias fue una moción de urgencia en la que Lavandeira pedía que se explicase por las parroquias, «en grupos reducidos», los motivos por los que la Consellería de Política Territorial había denegado el plan xeral de la localidad. La iniciativa, apoyada por toda la oposición, no prosperó porque el grupo de gobierno votó en contra e hizo valer su mayoría.
Las acusaciones de «ocultismo» y la desconfianza mostrada por Lavandeira enfadaron a Carracedo que afirmó, «non teño que demostrarlle nada a niguén e menos a vós» y explicó que ese documento es público, está colgado en Internet y que el Concello debía dedicarse a trabajar con los técnicos para subsanar las diferencias. «Desde que tomamos posesión non pasou unha semana na que non estivésemos en contacto coa Dirección Xeral da consellería para tratar este e outros temas».
Esos otros temas fueron, fundamentalmente «porto, praia e náutico», según aclaró el alcalde después de que la oposición le preguntase por la situación de las obras del dique. A los populares les preocupa que esas intervenciones sigan paradas, agora que empieza el invierno. Su portavoz, Rafael Suárez también se interesó por la situación del campo del Escarabajo y le aclaró al gobierno que su partido «non vai interpor recurso no contencioso contra o Concello», una posibilidad que estaba sobre la mesa, habida cuenta de la oposición del PP a la permuta de esos terrenos.
El punto más discutido fue la aprobación, con los votos a favor del PSOE, de una modificación de crédito que prevé un gasto de 1.600, para hacer frente al aumento de los tipos de interés de la deuda municipal, y de otros 11.000 para disponibilidad de tesorería, mientras recorta el gasto para la creación de la radio municipal que prevén poner en funcionamiento antes de final de año. A raíz de eso y de una pregunta del independiente José Luís Pérez Añón empezaron a emerger las críticas de Terra Galega sobre el fuerte endeudamiento del Concello, que cifraron en varios millones de euros. En este sentido, Lavandeira hizo referencia al saldo negativo de la tesorería municipal y a los 5.800 euros que se gastaron en pinchos el día de la toma de posesión.
El alcalde, que rehusó contestar a cuestiones de cifras, prometió una respuesta por escrito y tachó de «vergonzosas» estas críticas teniendo en cuenta «a austeridade dos salarios deste Concello». Respecto a la deuda, Carracedo afirmó que se trata de «unha forma de traballar que se aplica en moitos lugares» y que será «o tempo quen non dé ou nos quite a razón»