Un alcalde tostado al sol insular

Eduardo Eiroa eduardo.eiroa@radiovoz.com

CARBALLO

30 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Es necesario sacar de dudas a los vecinos de Cee. Hace tres meses escasos que Ramón Vigo es alcalde, y todo apunta a que ya está quemado. Al menos es lo que se ve físicamente en el rostro chamizo del regidor. ¿Pero tanto agota la política que en tres meses un alcalde se acaba poniendo negro? Todos tranquilos. No anda tan mal la cosa en Cee. De hecho más bien parece todo lo contrario. Vigo goza de buena salud y se ve que la alcaldía no le sienta mal y sigue siendo el hombre amable de siempre. El color oscuro no le viene del trabajo, no, sino de la falta del mismo. El sol de Madeira le ha hecho el efecto inverso que sus cirugías a Michael Jackson. No se preocupen. En unos días lo tendremos con el color de siempre. El moreno es lo que tiene.

La asociación O Candil de Sísamo hizo justicia con unos jóvenes trabajadores. Y es que los chavales del coro llevan todo el verano dale que te pego a hacer las delicias en las fiestas de otros. Que si cantar en bautizos, que si cantar en bodas, que si cantar en cumpleaños. Mover y remover las cuerdas vocales sin esperar recompensa. «Isto é para que se sintan protagonistas, motivados e vexan que o que fan si ten valor», apunta la directora del coro, Carmen Rey Varela que, según parece, también disfrutó de lo lindo con la celebración.

Y es que con premio, siempre es más divertido trabajar. O cantar. O lo que sea.

Empresario, político, concejal, presidente de asociación cultural y ahora también, casi fraile. No hay ninguna actividad que se le escape al bueno de Alfredo Cañizo que ayer mismo celebró su primera boda, eso sí civil. Para la ordenación sacerdotal parece que todavía tendremos que esperar, aunque viendo su trayectoria que no nos extrañe si algún día lo vemos misando al lado de los demás párrocos en cualquier festividad de la comarca.

Los agraciados con el primer desposorio del flamante concejal de tráfico, agricultura, pesca y seguridad ciudadana fueron dos vecinos de Malpica que sellaron su amor ante la mirada atenta de Alfredo y de un buen puñado de invitados. Muchos pensarán ¿Por qué Cañizo? Quién sabe, habría que preguntárselo a los novios pero el caso es que Alberto Santos Varela y María Teresa Garrido Alvarellos lo tuvieron claro desde un principio, si tenían que darse el sí quiero delante de alguien querían que fuese delante de él y ahí están, con el restaurante San Francisco de testigo mudo y con la familia y amigos arropándoles en este camino que inician. La duda ahora es: ¿Cómo se llamará el primer varón de la pareja, ¿Alfredo Quizás?