La corona de la Virxe da Barca

La patrona de los muxiáns recibió la distinción canónica que concede Roma un día como hoy de hace 60 años


carballo | De entre todos los santuarios de devoción mariana que existen en España, el de Muxía fue el segundo en contar con una talla coronada canónicamente. Esta distinción es un privilegio que concede la iglesia de Roma y que, antes que a la Virxe da Barca, tan sólo se le había otorgado a la del Pilar de Zaragoza. Aunque en la actualidad las atribuciones de este tipo se conceden con cierta asiduidad, siguen estando reservadas para aquellas imágenes que atesoran una mayor antigüedad y que gozan de gran devoción por parte de los fieles.

A la Virgen marinera de Muxía se le otorgó en 1947, después de tres años de intenso trabajo por parte de los responsables de la parroquia y en los que la implicación del pueblo fue total. De hecho, la corona se confeccionó gracias a las donaciones de oro y joyas que realizaron los propios vecinos. Cuando por fin se pudo escenificar la concesión era un día como hoy, 15 de agosto, de hace 60 años. Para la ocasión se instaló un altar encima de la propia Pedra de Abalar y allí recibió la Virgen su guirnalda, rodeada de todas las autoridades civiles y eclesiásticas del momento. Eran años en los que la devoción era un asunto de carácter público y en los que la cercanía a la iglesia y su ritos gozaban de muy buena consideración social.

Cincuenta años después, hace ahora diez, los lugareños quisieron revivir aquel momento tan significativo y para ello, llegaron incluso a reproducir el cartel original de la celebración. Los barcos que amarran en la localidad montaron guardia en el muelle y con sus sirenas acompañaron la procesión de la imagen, que fue recibida por el arzobispo de Santiago, Julián Barro, que encabezaba la representación eclesiástica.

El párroco de Muxía, Manuel Liñeiro, todavía recuerda aquellos momentos como de gran emotividad tanto para él como para todo el pueblo, que con su actitud demostró lo que significa la Barca para los muxiáns.

Hoy no habrá tanto boato para recordar aquel día, porque las tres décadas nunca son iguales que el medio siglo. Liñares tiene previsto mencionar el hecho en la misa solemne que se celebrará a las doce del mediodía en la iglesia parroquial, con motivo de la festividad de la Asunción y en la que va a intervenir la coral de los vecinos de Muxía. En la novena de las ocho de la tarde, en el propio Santuario da Barca, actuará un orfeón de Santiago que recordará con sus voces a la santa con más devoción de toda la Costa da Morte, a cuya festividad acuden cada año cientos de devotos llegados, cada vez más, de todos los confines del país e incluso de fuera de él.

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