Aniversario futbolístico en Cabana. Corrían Santillana, Gordillo y Camacho por entonces como gacelas y Arconada era adorado por los fieles por su habilidad para sacar balones fuera. Naranjito dominaba la pequeña pantalla y los españoles ponían sus esperanzas en la selección para hacerse con el Mundial 82, aquel que se jugó en casa y acabó en Italia. Y fue en ese año cuando algo se movió en Cabana para formar un equipo. De fútbol, claro. Nacía la Sociedad Deportiva Cabana en aquel año en que se adoraba a Quini. Tiempos.
El viernes celebraba el equipo de la Costa da Morte su 25 cumpleaños. Casi nada. Un cuarto de siglo corriendo detrás del esférico en busca del gol. Los que entonces galopaban hoy ya peinan canas. Y muchos de ellos se reunieron en Neaño ante una pantalla hace un par de días para repasar fotos y compartir recuerdos y anécdotas.
Cerca de 70 personas se aceraron a la plaza de la localidad para escuchar a los presidentes del club que excavaron en su memoria. Allí estuvieron Gelucho Romar, Cordobés, Moncho, Suso Moreno y Eduardo Rama, al mando desde hace ya más de dos años. Y allí estuvo José Manuel Ferreiro, a quien en documentación sobre el equipo no ganaba nadie.
Se contaron batallas, se repasaron alineaciones, se habló de viejos fichajes, de momentos duros y de momentos dulces.
Y es que el equipo pasó por todo. Durante 25 años sólo durante una temporada estuvo fuera de juego -aunque los más pequeños siguieron visitiendo la camiseta del club-. Fue entre los años 2003 y 2004. La falta de presupuesto y una deuda cercana a los 5.000 euros hicieron tirar la toalla a la directiva.
Poco antes había llegado a la cima, a los más alto. No es que ganara la Copa de Europa, no, pero para los baremos domésticos no pudo ser mejor la temporada 2001-2002. Los de Cabana lo dieron todo e hicieron el doblete: campeones de liga y campeones de copa. Ningún equipo les tosía en la Liga da Costa.
Aquello supuso un paso a primera regional demasiado arriesgado para las dimensiones del club. Y la historia se fue abajo.
Al dios caído lo retomó Rama para insuflarle nueva vida. El club arrancó en tercera regional y acabó el año en la mitad de la tabla. El objetivo es volver a auparlo para recuperar su sitio en la Liga da Costa. Pero Rama reconoce que la cosa está dura, que los equipos se han reforzado mucho.
Eso sí, de la vieja deuda nada queda ya. Ahora los únicos problemas son deportivos. Pero mientras no arranca el año futbolístico toca pasarlo bien. Para septiembre se anuncia cena de socios y amigos. Y en Cabana quieren montar una peña y llegar a los mil socios. Así que a seguir creciendo y luchando. Y que dentro de otros 25 años el club celebre sus bodas de oro. Para entonces aquellos jugadores que pusieron la pelota en movimiento por primera vez con la camiseta de los locales, ya serán abuelos. Tal vez alguno tenga hijos y hasta nietos que ya hayan sudado los mismos colores.
Defendiendo la bandera en Ponteceso. El Concello de Ponteceso anda estos días defendiendo y promocionando su bandera. Su bandera azul, se entiende, la que ondea desde hace cerca de un mes en Balarés, orgullo de sus vecinos. A la sombra de la enseña el Ayuntamiento ha puesto en marcha un programa: la campaña informativa bandera azul. El viernes, en la playa orgullo orgullo de los pontecesáns empezó el despliegue. Allí estuvo, pasando calor, el teniente de alcalde, José Pose Facal, folletos en mano, repartiendo información, pegatinas y carteles entre los bañistas. Y con él dos educadoras ambientales que seguirán repartiendo durante todos estos días por tiendas y negocios, para concienciar a la gente de la importancia de preservar el medio ambiente, especialmente sobre la necesidad de reciclar y el deber de racionalizar el consumo de agua. A ver si funciona.
Quién mueve la fiesta de los mayores. Más de mil personas disfrutaron el viernes en Coristanco de la fiesta de los mayores. Mucho baile, orquestas, vinos, empanadas y un menú a base de pulpo, ternera y costilla asada. Pero para que todo eso funcionase un equipo de cocineros y camareros se dejaron la piel bajo la carpa y tras los fogones. Seguramente ayer disfrutaban de un merecido descanso. Si no, que sus respectivos superiores sepan que se merecen un día libre. Es de justicia.