Arena para todos los gustos

CARBALLO

La oferta ceense de playas no es amplia, pero sí variada, con parajes semisalvajes hasta rincones mimados por los turistas

27 jul 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

cee| En Cee no hay cantidad, pero sí variedad. El municipio tiene cuatro playas, cada una de ellas se adapta a un perfil determinado, con paisajes completamente distintos.

Entre las más apetecibles visualmente destaca Lires. El arenal enlaza con el muxián de Nemiña, dando como resultado más dos kilómetros de playa de mar abierto, con Touriñán como fondo. La ensenada que forma la desembocadura del río Castro tiene fama por sus lubinas, y es más fácil encontrar allí a pescadores que a bañistas. La playa, batida y peligrosa, no cuenta con servicios ni con vigilancia. Su baza es la soledad de un espacio casi virgen, que se puede completar con un paseo hasta la cala de Calboa, a dos kilómetros de allí.

También dentro de la gama de playas salvajes destaca en Cee el pequeño paraíso de Gures. Desde el mirador de la localidad, en la bajada hacia Caneliñas, se aprecia el tono verde de sus aguas. Sin aparcamientos, sin carreteras ni duchas ni fáciles accesos, ha logrado mantenerse al margen del turismo de masas. Su entorno, con todo, se ha visto afectado durante los últimos meses por una gran tala de madera que le ha restado privacidad.

Ya en el campo de arenales urbanos, la playa por excelencia que los ceenses emplean para tumbarse al sol y bañarse es Estorde. Allí se concentran los servicios. Aparcamientos a pie de playa, restaurante, duchas y vigilancia completan la carta de uno de los arenales más concurridos de la zona.

Fuera de catálogo queda la playa urbana de Cee, la de La Concha. La arena de cantera con la que Costas ha intentado mejorar el arenal no ha dado sus frutos. Son pocos los que acuden a ella. Pese a su situación, es una de las playas menos apetecibles de cuantas salpican el litoral de la Costa da Morte.