Mejillón... hasta para desayunar

María Hermida
María Hermida RIBEIRA

CARBALLO

PATRICIA GAGO

En directo | Cita gastronómica con mayúsculas en Boiro La buena fama del bivalvo arousano no entiende de fronteras: de madrileños a ingleses, pasando por miles de gallegos, devoraron 15.000 kilos de este molusco

08 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?eliciosos a cualquier hora. Esa mágica frase, tantas veces utilizada en la publicidad para hacer entrar por los ojos miles de viandas, tiene que ser la que define al mejillón arousano. Sólo así se entiende que, ayer, desde antes de las doce del mediodía y hasta después de las tres de la tarde, en Cabo de Cruz, en la exaltación del oro negro de las rías gallegas, no se dejasen de servir miles de platos y platos de este molusco. Javier Sanz, un madrileño con moreno de envidia, lo dejaba claro: «Los hombres de la pandilla, que somos unos gamberros, nos los tomamos de desayuno, pero nuestras novias, que se levantaron mucho antes, los degustarán de comida». Su frase valía para describir la situación de muchos: en Cabo, el mejillón entraba al cuerpo a cualquier hora. Y, encima, su buen sabor no entendía de fronteras. Al mediodía, en la gigante carpa donde, según la organización, compartieron mantel más de cinco mil personas, ingleses, alemanes y gallegos de mil y una localidades devoraron alrededor de 18.000 kilos de este fruto marino. Dos de estos comensales eran Gregorio y María Euvigides, un matrimonio de Melide. Ellos se pasaron un buen rato discutiendo sobre si, de la ración que habían adquirido por seis euros, lo más rico era el mejillón al vino o la empanada rellena del bivalvo. Al final, tras hablar con sus vecinos de mesa, ganó él. Dio igual. Sus platos, al igual que los de miles de personas, acabaron tan limpios que no haría falta siquiera lavarlos.