El alcalde de Vimianzo dice que ni pide las cabezas de nadie ni le gustan los chalaneos

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08 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El alcalde de Vimianzo, Alejandro Rodríguez, asegura que no le gustan los «chalaneos», ni jugar con los votos. «E non pido as cabezas de ninguén», señala, sin añadir nada, en lo que parece una clara referencia a que otros sí puede que pidan la suya en las negociaciones. Asegura que muchos de los problemas que acarrean los resultados electorales se acabarían si se modificase la legislación y se estableciese la segunda vuelta, y se evitarían así escenas de «país bananero». Se declara enemigo acérrimo del transfuguismo, y dice que él ni se plantea tener que blindar con una cláusula monetaria a los suyos para evitar tentaciones de otras candidaturas. Alejandro Rodríguez, en sus primeras declaraciones de análisis tras las votaciones, difiende su honradez por encima de todo. «Sairei coa cabeza moi alta. A miña dignidade e honradez está por riba do avatares da política. Direi o que tiña cando entrei nela e o que teña cando marche. A miña casa aínda a teño por acabar. A xente sabe como son, por iso teño á maioría do pobo do meu lado». El alcalde en funciones está contento con el trabajo desarrollado: «Recoñeceráseme cando non estea. Vimianzo é o concello que ten máis empuxe da Costa da Morte, líder en moitos aspectos». Dice estar agradecido por ello a la gente que le votó, «sobre todo porque algúns fixeron unha campaña suxa, dicindo que estaba na UCI, que morría, e non señores, aquí estou, como un pollo ». Sobre su etapa en la Diputación, Alejandro Rodríguez sólo tiene buenas palabras para sus compañeros, y también para los del PP («colaboraron moito, son honestos») y el vicepresidente del BNG, Xaime Bello («un home honorable»). Declarado admirador de Ceferino Díaz o de Orozco, orgulloso de sus 28 años en el Concello, veinte de ellos como alcalde («gañei sempre», declara), considera que una etapa está pasando, que «a saúde tamén vale cartos», e incluso lanza un mensaje a su partido: «Outros están arriba grazas a nós, pero nós por eles non estamos».