Están en todas partes

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

26 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

HOY POR fin los sistemas de megafonía de los coches descansarán en paz. Hoy terminará el bombardeo publicitario, los espacios de propaganda en los medios públicos, esos que a más de uno nos han dejado con la boca abierta. Hoy se acaba el monótono runrún de la maquinaria electoral. Los bolígrafos, chapas, llaveros, camisetas y banderolas se irán al cubo de la basura o a la caja de los recuerdos personales de los políticos más nostálgicos. Y es que la política lo ha inundado todo. Durante semanas, las facturas ya no estaban solas en el buzón. Compartían lecho con las caras sonrientes de los distintos candidatos (bancos y partidos en la misma caja), esos a los que también era posible ver en vivo y en directo en la puerta de casa explicando sus distintas virtudes, ligando personalmente con cada vecino. Salía uno a la calle y allí estaban, recibiendo a los cargos de turno en su pueblo, allí estaban, inundando las páginas de los periódicos. Estaban incluso en las discotecas, mitineando sin reparo en plena pista de baile. Ahí estaban cuando uno encendía el televisor, un día tras otro, repitiendo lo mismo. Ahí estaban al salir a bajar la basura, con sus fotos carné pegadas en los contenedores (habría que explicarles que dar la cara en tales lugares es motivo de burla). Ahí estaban mientras esperábamos el bus, mirándonos desde las marquesinas, al lado de un letrero que indica que está prohibido fijar carteles. Ahí estaban sobre las vallas de las obras. Ahí en el cielo, en la cola de una avioneta. Ahí en el reverso de las señales de tráfico. En todas partes. Y ya está. No hace falta más. Mañana se acaba el espectáculo. A ver quien lo limpia todo después.