La agrupación local lleva sin poder trabajar desde el pasado verano

La Voz

CARBALLO

Las mariscadoras de Corcubión dejaron de bajar a las playas el pasado verano. El reducido precio pagado por el berberecho de zona C no hacía rentable el mantenimiento de la actividad. Desde entonces no han tenido ayudas para salir de una situación generada por el mal saneamiento de la ría. El exceso de concentración de aguas fecales vino a sustituir a otro problema anterior, que afectó durante otros tres años al colectivo: la contaminación por hidrocarburos, que obligó a cerrar la ría al marisqueo por última vez en el 2006. Desde entonces se han detectado concentraciones elevadas de metales pesados, como cadmio y plomo, sin que hubiera nuevos cierres. Las Administraciones todavía no han dado respuesta a ese problema. Aunque los hidrocarburos no han vuelto a detectarse en cantidades superiores a las permitidas para el consumo humano, nunca se ha detectado el foco y, por lo tanto, no se puede garantizar que no vuelvan a producirse nuevos cierres. Los problemas de contaminación afectan también a los submarinistas que recogen longueirón en las aguas de la ría de Corcubión.