ARA SOLIS | O |
23 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.DECÍA SPINOZA que la causa final es también la causa eficiente. Tal revolución en la interpretación de Aristóteles tiene una lectura pedestre bastante útil: que la energía que sirve para iniciar un movimiento, para poner en marcha un plan, ha de ser la misma que hay detrás del resultado del mismo. Si le doy una patada a la pelota meto gol, pero la patada no es la causa del gol: el gol es el causa de la patada. Las patadas que se han dado en la Costa da Morte durante los últimos años, además de escasas, hablan más bien mal de las mentes que estaban detrás de ellas. Penaltis tirados a ciegas. Las grandes iniciativas vendidas para la comarca tienen mucho de retórica barata y de lugares comunes. No hay un plan, aunque le llamen plan a todo. Las ideas puestas sobre la mesa corren por la comarca como los famosos pollos sin cabeza. «Hay que fomentar las políticas de empleo», «hay que promover la creación de riqueza», «hay que poner en marcha estrategias para permitir el acceso a la vivienda». Sí. Vale. Pero de todas esas palabras que resuenan como eco y levantan dolor de cabeza, ¿qué hay? Mucho «hay que hacer esto» y «hay que hacer lo otro», pero en el fondo, nada. Salvo hablar. Las ideas así gestadas no llevan a ninguna parte, y en el resultado se ve el chute mal dirigido. Tenemos una comarca que alterna los apartamentos con maltrechos campos de grelos. A ver dónde está el camino hacia el futuro.