?s una casualidad y, por lo que se ve, existen: hoy llegará a Fisterra una delegación de la Embajada de la República Checa en España, integrada por la consejera de Cultura, la adjunta a la dirección del Centro Checo y el escritor Jáchym Topol. Lo hacen para rememorar el viaje que, hace 540 años, en 1467, realizó al Cabo de Fisterra el viajero Leo de Rozmitál, tras un largo periplo por otras capitales europeas. Romiztál era noble. Su cuñado, el rey Jorge de Podebrady, le encargó una misión diplomática que le llevó a recorrer casi todo el continente. Tras un largo periplo por la Península Ibérica, quiso terminarlo, tras conocer la catedral de Santiago. Y, después, el Cabo Fisterra. El viaje fue documentado por uno de los expedicionarios, Venceslao Sasek de Bílkov, cuya descripción se convirtió en el primer libro de viajes checo relacionado con lo que hoy es España y Portugal. Una edición de 1950 editada por la Universidad de Cambridge, muy referenciada, ocupa lugares preferentes en las bibliotecas científicas que pueden hallarse con facilidad a través de Internet. Este noble viajero tenía encomendadas, entre otras funciones, difundir la imagen de Chequia como un estado «europeo desarrollado y cultural», además de lograr acuerdos de paz y colaboración. Una génesis primitiva, y desde luego impensable entonces, de lo que cuatro siglos más tarde sería la Unión Europea. Una de las personas que hoy llegan a Fisterra, la consejera cultural Adriana Krasova, señaló ayer que en el 2009 su país asumirá la presidencia rotatoria de la UE, y que para entonces desean volver a visitar Fisterra. «Nuestro rey luchaba por la unificación europea», señala esta responsable de la Embajada, a modo de ejemplo, y casi un símbolo de lo que hoy ya es una realidad en el continente. De todas estas cuestiones hablará hoy con el alcalde, José Manuel Traba, que será el encargado de recibir a la delegación a las 11.00 horas en el consistorio. Más tarde recorrerán el municipio, y acabarán su viaje en la punta del Cabo.