Entrevista | Gloria Arregui Maraver Su empresa es de las mayores productoras de trucha de Europa, con factorías en los ríos Umia y Castro, cauces con planes de instalaciones que pueden afectarles
10 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.En la parroquia ceense de Lires se encuentra situada una de las mayores productoras de trucha de España. Es, además, una de las pioneras, y sus ejemplares se venden, procesados, en buena parte de Europa. Hasta cien personas trabajan en las plantas del grupo Tres Mares. La gerente de toda esa industria es Gloria Arregui Maraver, ingeniera de montes. -¿Cómo llega a instalarse en la Costa da Morte una de las mayores piscifactorías de España? -Mi padre, Ramón Arregui, recorrió todo el norte de España hasta que encontró este sitio, fue de las primeras en el país en acuicultura industrial y fue creciendo poco a poco hasta el 86, cuando fue la última ampliación. Al principio había 10 estanques, ahora 350, incubamos alrededor de tres millones de huevos al mes, con un peso vivo medio de 700.000 kilos y tres millones de individuos. -¿Cuándo entra Gloria Arregui a dirigir la piscifactoría? -Estoy desde 1992, aunque empecé en torno al 2000. -¿Cómo creció el negocio a lo largo de su historia? -Creció hasta el 86 en capacidad productiva, pero aumentamos de 2 millones a 3,5 millones cuando adquirimos Moraña, en el río Umia. El otro salto fue la comercialización. Desde que empezamos a exportar siempre fuimos por detrás de la demanda. Hay poca gente capacitada para dar el servicio que requieren en Europa: calidad y suministro. Si no hay suministro, se te acaba el contrato. -¿Cuándo se empieza a exportar? -La decisión la tomamos de ir a Europa en torno al 2000. En España la fluctuación de precios era impresionante. La gente necesitaba deshacerse de pescado, sobre todo antes del verano, por lo que te veías obligado a trabajar por debajo del precio de coste. Teníamos que encontrar un mercado más estable. Para llegar a Europa había que congelar. Enfocamos las inversiones a la planta de procesado, que empezó a funcionar en 1998, aunque no todos los días. Ahora mismo estamos a dos turnos todos los días y siempre estamos buscando nuevos mercados. Tenemos clientes muy fieles desde hace 10 años, pero buscamos siempre clientes nuevos, somos dinámicos. -¿Qué hace falta para seguir creciendo? -Este es un negocio de alto riesgo, en el que el equilibrio es frágil y depende de muchos factores. El límite de la piscifactoría es 3,5 millones de kilos. No puedes rebasar un caudal y superficie de producción. Estamos comprando a las piscifactorías de alrededor cerca de un millón de kilos y la planta de procesado puede producir 5 millones de kilos. -¿Qué puede afectar a la producción? -Hemos tenido pérdidas muy importantes. En el 86 hubo un vertido de Caolines, de ácido sulfúrico. Mató al 50 por ciento de la piscifactoría. Tuve que recurrir a los tribunales. Caolines declaró quiebra. Ganamos después de 15 años, pero no se vio un duro. -Ahora la lucha es para impedir que se construya una minicentral aprobada por la Xunta. -En Aguas de Galicia no saben cómo funciona una piscifactoría. Hay precedentes del impacto de minicentrales, pero para ellos no existimos como afectados. -Y se han dirigido a la Unión Europea. -En Bruselas han remitido nuestra denuncia a Asuntos Pesqueros. La Unión Europea nos ha dado muchas subvenciones, no es lógico que dejen que se destruya todo eso ahora por una minicentral. La política de Augas ha sido quitarnos de en medio. No les ha interesado nunca la acuicultura continental. -Si les dejan crecer, ¿cuál es el techo? -Llegar a ver la nave funcionando con cinco millones de kilos podría plantearnos comprar otra factoría, pero hay que llegar a los cinco millones de kilos procesados. También está el fileteado, precocinado y ahumado. Se podrían seguir construyendo naves para darle más valor añadido al producto. No creo que nos aburramos. -Eso, si no les ponen trabas. -El negocio responde si lo tratas con cariño, la lástima es que paralelamente tengas que estar con esta guerra con la Administración.