ARA SOLIS | O |

19 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS SERVICIOS de urgencias de los hospitales gallegos están saturados y aunque puede ser cierto que muchos pacientes no deberían acudir a ellos, sino a los puntos de atención primaria, lo cierto es que alguien debería meterle mano al asunto y buscarle una solución. Y ya puestos, también deberían acordarse de que en Agualada y Buño siguen esperando como agua de mayo la construcción de sus centros de salud y que en otros lugares, como en Corme, no son suficientes los médicos que hay en los consultorios. Por no hablar de las listas de espera de los médicos especialistas, porque es una vergüenza verse obligado a esperar más de un año para hacerse una prueba rutinaria. Tampoco estaría mal que los que mandan dejasen a un lado proyectos costosos y poco útiles -léase Ciudad de la Cultura, por ejemplo- y que ese dinero se destinase a la construcción de un hospital comarcal en Bergantiños, que poco importa qué partido lo pida o lo deje de pedir, porque lo cierto es que hace falta y no es de recibo que a estas alturas de la historia todavía haya gente que se muere camino de urgencias o que se pone todavía peor recorriendo los veinte kilómetros que, como mínimo, separan a la Costa da Morte de A Coruña. Como tampoco tiene sentido que sigamos sin ambulancia medicalizada, ni que las que hay no sean suficientes y tarden una eternidad en llegar donde se las necesita. También deberían darle un tirón de orejas a los responsables de la autopista por cobrarles el peaje -¿acaso una vida tiene precio?- y ya va siendo hora de que se abran más farmacias en la comarca porque es indignante que para encontrar una de guardia haya que recorrer más de diez kilómetros. Tenemos buenos médicos y profesionales con ganas de trabajar, pero la verdad es que la Sanidad de la que «disfrutamos» da pena. Sobre todo por estos lares.