La venta ambulante se impone en el trapicheo de drogas en la comarca

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La asociación Vieiro asegura que el grueso del mercado está en las zonas de movida Puntos de venta considerados clásicos siguen en activo en distintos lugares de la Costa da Morte

16 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

El trapicheo de drogas en la Costa da Morte se realiza cada vez de una manera más ambulante. Aunque algunos puntos de venta de la comarca de Bergantiños que pueden considerarse clásicos -y que la asociación Vieiro sitúa en lugares como A Colina y O Sixto (Carballo), y San Paio y O Carrizal (Coristanco)- continúan en activo, ahora funciona más el teléfono móvil, que permite concertar citas entre el comprador y el vendedor en lugares discretos y con menos posibilidades de estar sometidos a vigilancia policial. No obstante, el presidente de la asociación antidroga carballesa, José Manuel Vázquez Gómez, afirma que en pleno casco urbano existen entre ocho y diez pisos en los que se trafica con sustancias estupefacientes, e incluso algún establecimiento comercial utilizado como tapadera con el mismo objetivo. Pero el grueso del trapicheo se concentra, en opinión de Vieiro, en las zonas de movida. «Las transacciones ya se ven en la calle, porque se hacen de forma descarada», apunta Vázquez Gómez. Y por ahí deben ir los tiros, porque la Guardia Civil aplicó el año pasado un plan de respuesta policial al tráfico minorista y al consumo de drogas que se centró en el entorno de los centros escolares y, precisamente, en las cuatro principales zonas de marcha de la Costa da Morte: Carballo, A Laracha, Ponteceso y Cee. Estas operaciones, que se desarrollaron durante varios fines de semana en distintos establecimientos de hostelería, arrojaron en el primer cuatrimestre del 2006 un balance de 33 inspecciones, en las que se efectuaron 37 denuncias por tenencia o consumo de estupefacientes y otras dos por tenencia de armas blancas. Un informe presentado por la Guardia Civil en la junta local de seguridad de Carballo a mediados del año pasado destacaba que, aparte del tráfico y el consumo minorista de drogas en zonas de diversión, existe otro que considera «más especializado» y que se concentra, sobre todo, en poblados marginales y municipios colindantes. Para combatirlo, el instituto armado considera necesarios una mayor especialización del personal, un largo período de investigación y la utilización de técnicas más sofisticadas, lo que, de alguna manera, pone de manifiesto ciertas carencias en la lucha contra el narcotráfico en la Costa da Morte. Falta de medios En la misma dirección, el representante de la CIG en el Servicio de Vigilancia Aduanera, Antón Lestón, ha denunciado de forma reiterada la falta de personal y de medios en la zona para combatir el tráfico de drogas. La base comarcal del servicio está ubicada en Muros, y el proyecto de abrir otra en Muxía, considerada como uno de los puntos calientes en cuanto a la entrada de drogas, se quedó en agua de borrajas. Precisamente en Muxía, al igual que en localidades como Malpica, Ponteceso y Fisterra, se concentran otros puntos de venta fijos, según la asociación Vieiro, de uso habitual por parte de toxicómanos de toda la comarca, sobre todo para abastecerse de heroína y cocaína y, en menor medida, de hachís. A este respecto, el portavoz del CDI-Terra Galega en el municipio fisterrán, Xan García Pouso, denunció la existencia de cuatro o cinco puntos de venta en la localidad «que coñece todo o mundo».