Tópicos de Navidad

FRAN EIRÍS

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

26 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

SI POR algo se caracterizan estas fiestas es por la repetición de tópicos año tras año. La Navidad es dulce como el turrón y entrañable como Papá Noel, y todos rebosamos bondad aunque durante el resto del año seamos auténticos demonios. También es blanca; la nieve va indiscutiblemente asociada a la Navidad, y esto es algo que aprendemos desde niños. Desde la más tierna infancia nos enseñan a pintar pinos y casitas nevadas, aunque vivamos en la comarca de Bergantiños, donde, aparte de granizadas como las de semanas pasadas, la nieve es un fenómeno desconocido. El acto inaugural de la Navidad es el sorteo de la lotería, porque no hay nadie que no tenga al menos un décimo en la cartera, y que después del día 22 no busque consuelo hasta en el trabajo. Lo importante es tener salud, ya se sabe. No podemos olvidarnos de la familiar cena de Nochebuena. Se hace una comida especial, nada de unos espaguetis como cualquier otra noche, tenemos que comer algo caro que habitualmente la economía no nos permita. Además, ha de ser copiosa. Debe de sobrar por lo menos la mitad de la comida, eso después de habernos cebado como cerdos antes de la matanza. Y llega el día de Navidad, en el que solemos comer más bien poco porque el estómago no nos da para más. Y que cada uno lo celebre como quiera. El 31 de diciembre es el día mítico para salir de fiesta. Da igual lo que hagas el resto de los días, pero en Fin de Año no te puedes quedar en casa, tienes que salir aunque te encuentres fatal, con gripe... da igual. Se trata de llegar a casa cuando más tarde mejor, como si de una carrera de resistencia se tratase, y donde gana el que más aguanta y más tarda en llegar a casa. Eso sí, después de ese chocolate con churros calentito que tan bien sienta al final de la noche.