BERRO SECO
11 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LOS LOCALISMOS suelen criticarse como un problema de falta de miras y un ejemplo de cerrazón mental. Pero realmente eso es lo de menos. El gusto por mirarse el ombligo genera gastos económicos y sinrazones urbanísticas en algunos casos. Buen ejemplo de ello son los ayuntamientos de Cee y Corcubión. Están divididos por una línea imaginaria, no hay cortes físicos entre ellos. Sin embargo, en cada ayuntamiento los planes generales los redactan empresas distintas, que actúan como si el de al lado no existiera. El plan general de Cee tiene en cuenta a Lires, parroquia situada a 12 kilómetros del casco, pero no a Corcubión, que está a un milímetro. Lo mismo con la basura: dos empresas, dos camiones, dos viajes a Sogama. En definitiva, toda una montaña de situaciones absurdas que al final repercuten en el bolsillo de todos y en un desarrollo urbano cojo de nacimiento.