Perdidos

FRAN EIRÍS

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

28 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EN OCASIONES vamos a visitar a algún pariente o a un viejo amigo al que hace tiempo que no vemos. A veces sucede que vive en alguna pequeña aldea o en algún lugar de una parroquia perteneciente a un concello próximo. Puede pasar que se haya cambiado de casa o que después de tanto tiempo ya no recordemos exactamente cómo se llega hasta allí. De camino empiezas a fijarte en los cruces y desvíos, tratando de recordar por dónde se iba. Ves uno, después otro... y empiezas a pensar: creo que era por uno de estos caminos, éste no era, debe ser por el siguiente. A todo esto, alguno de los acompañantes que va contigo en el coche dice algo típico como «yo no estoy seguro, pero para mí que por aquí vamos mal, seguro que ya nos hemos pasado el desvío». En una situación así te puedes encontrar si, como yo, vas desde Cerceda hasta A Laracha, y por no llegar hasta A Silva por el camino que conoces de toda la vida, acabas perdiéndote. Supongo que por eso se inventó el GPS, porque salvo que dispongas de un buen navegador en el coche o tengas una gran intuición es imposible saber dónde estás. Puede que mi sentido de la orientación no sea el mejor del mundo, pero el hecho de haberme encontrado alguna señal en el camino habría ayudado. Pero no hay ni una que indique en qué lugar o parroquia estás, y si llegas a un cruce estás perdido, porque no hay ni rastro de indicador de las posibles direcciones que puedes tomar. En todo el trayecto realizado por término municipal larachés, ni un indicio de señales. Intuyes que estás en el municipio larachés, pero sólo si eres de por allí sabrás exactamente en qué lugar de encuentras. No quiero imaginarme a un pobre turista despistado que acabe por esos lares, lo desorientado que se puede llegar a encontrar. Tal vez edite un mapa de carreteras secundarias. Seguro que hago negocio.