El aniversario del «Serpent»

JUAN CAMPOS CALVO-SOTELO

CARBALLO

TERRA E XENTE | O |

10 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace aproximadamente un año lancé en estas mismas páginas la propuesta de crear en la Costa de la Muerte, topónimo castellano más tarde traducido al gallego como Costa da Morte, un monumento a los náufragos. La propuesta dio lugar a un jugoso debate sobre su localización y estructura. Incluso alguna asociación recogió la idea y anunció un concurso de ideas para su ejecución. Un año después el monumento a los náufragos, valga la redundancia, parece haber naufragado. No sé si la causa del naufragio ha sido la rivalidad entre el capitán y el oficial de navegación, el descontento y desidia de la tripulación, el mal tiempo ideológico, la niebla del nacionalismo o la invisible corriente de los celos entre villas, pero lo cierto y lamentable es que la Costa de la Muerte sigue sin tener ese monumento emblemático que realzaría su dramática historia a los ojos de sus habitantes y visitantes. En el mítico Cabo de Hornos ya existe, desde hace pocos años, una silueta de albatros en vuelo construida con grandes dificultades por la Armada Chilena que evoca la última singladura de las almas de los marinos de todas las naciones allí ahogados. ¿Tan difícil será aunar voluntades y recursos en Galicia para comenzar suscripciones populares, estimular donaciones privadas y públicas, para erigir un homenaje mil veces merecido a tantos marinos que aquí entregaron sus vidas? Ayer, 10 de noviembre, a las diez y media de la noche, se cumplieron 116 años del hundimiento del crucero-torpedero británico Serpent en Punta Boi. Es el naufragio más recordado de esta costa y el que los simboliza a todos. Lamento no poder descender al austero Cementerio de los Ingleses a esa hora, como he hecho en otros 10 de Noviembre, para pasear y meditar mi silencioso recuerdo de la tragedia escuchando la grandiosa música del órgano catedralicio de las rompientes. Esa diosa terrible y fascinante, insondable y eterna que es la mar se merece que conmemoremos emocionados a quienes se atrevieron durante siglos a desafiarla.