Atascos

FRAN EIRÍS

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

31 oct 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EL DOMINGO pasado, después de comer, decidimos ir a dar un paseo en coche. Casi sin saber ni cómo acabamos en Cee, donde, por cierto, nos encontramos a unas cuantas caras conocidas. Tal vez fue una simple coincidencia o tal vez se debiese a que aquí en la Costa da Morte el turismo de catástrofes tiene su tirón, y Cee ha tenido unas cuantas últimamente. Pudo ser este cambio de hora absurdo, que no hace sino alterar el ritmo normal de vida, lo que hizo que se nos echase la noche encima a todos cuantos estábamos más allá de Coristanco. O puede ocurrir que la AC-552 tenga demasiado tráfico. Lo que sí es seguro es el atasco monumental que nos encontramos unos kilómetros antes del casco urbano de Coristanco. Decidimos tomárnoslo con calma, y hasta tuvimos tiempo para echar un cigarrito con tranquilidad. Pero no pasa mucho hasta que ya te vas cansando de estar allí parado. Te acuerdas del colapso que provocan los semáforos y se te pasa por la cabeza que a ver si viene alguien y los arranca. Tal vez deban pensar en hacer una circunvalación para solucionar el problema, porque yo no creo que eso nos pase sólo a los domingueros cuando se nos ocurre ir más allá de Agualada. Pasados veinte minutos de reloj, ya te sientes como Ulises en tu particular odisea para volver a casa. Como estábamos hartos de estar allí parados nos metimos por un camino en dirección a Cereo. La verdad es que no teníamos muy claro a dónde íbamos y, para colmo, la señalización por las vías secundarias de la zona es muy deficiente -por no decir inexistente-. O sea, o ya las conoces o tienes que utilizar el método de ensayo y error. Finalmente llegamos a un camino que nos resultaba familiar y que nos condujo a Sísamo y de ahí a Carballo, lugar de destino. Todavía sigo sin entender el motivo del atasco, ni la falta de señalización, ni, sobre todo, que no haya otra carretera.